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La fabulosa historia del obispo Cabrera, valenciano y anglicano, por Borja Vilallonga



El valenciano Juan Bautista Cabrera Ivars, de Benissa (1837-1916), fue un sacerdote católico de tendencia liberal que en 1863 se exilió en Gibraltar y en 1880 se convirtió en el primer obispo de la nueva iglesia reformada y anglicana de España. No sólo fue uno de los liturgistas protestantes más importantes, sino que fue una figura central del nacimiento protestantismo español. Pese a su relevancia, no ha sido hasta épocas recientes cuando se ha recuperado su figura.




Publicado en EL TEMPS Borja Villalonga






Marcelino Menéndez Pelayo, en su Historia de los heterodoxos españoles de 1880-82, dedica un breve pasaje a un cierto valenciano, Juan Bautista Cabrera Ivars, que califica de «ex-sacerdote católico apóstata» que huyó de España para casar a Gibraltar con su amante (sic) Josefa de la Torre, una maestra de niñas de la población de Costera, la Fuente de la Figuera. Menéndez Pelayo, en su obsesión antiprotestante, retrata a Cabrera como un mujeriego y fundador de una corriente religiosa reprobable y antiespañol, sostenido por la vileza de Albión y sus fanáticos evangélicos. Esta imagen de Cabrera es la que ha sobrevivido durante largo tiempo y la que ha impedido reconocer quién fue realmente el primer obispo anglicano de España. No en vano, los católicos trabucaires llamaron el protestantismo de Cabrera como «la iglesia caprina»—iglesia de cabras, sarcásticamente retratada como la cabreriza.


Todo estudiante Cabrera se puede encontrar una mezcla de creatividad y heterodoxia del personaje que contrasta con la hagiografía protestante y la calumnia católica. Por consiguiente, su figura ha permanecido oscura y carente de un relato desapasionado pero fascinado hacia una de las figuras fundacionales del protestantismo español contemporáneo. Con la publicación este abril de 2020 de la biografía de Cabrera por parte de Patrocinio Ríos Sánchez se avanza en el conocimiento del primer obispo anglicano del Estado español.


Juan Bautista Cabrera nació en Benissa (Marina Alta) el 23 de abril de 1837. Su hermano, Francisco de Asís Cabrera, tuvo una dilatada etapa americana antes de regresar a Benissa y ser uno de los políticos liberales de la localidad, fundando el diario liberal El centinela. Con esta referencia de su hermano, se puede constatar la tendencia liberal de la familia Cabrera, lo que explicaría tanto la evolución religiosa de Juan Bautista, como su pertenencia a la masonería y la amistad con el político liberal de la Restauración Práxedes Mateo Sagasta.


Sin embargo, los inicios religiosos de Cabrera le llevan a ingresar en la orden de los escolapios, donde sobresaldrá tanto en el aprendizaje de idiomas como en el estudio de la liturgia y la Biblia. Son tres puntos que marcarán su vida religiosa posterior. No se dispone de mucha información sobre la etapa escolapia de Cabrera. Ingresado en la orden en 1852, profesado en 1853, en 1857 fue enviado a una escuela pía de Valencia en tanto que maestro. En 1859 es destinado a Gandía, donde tiene la misión de fundar una escuela pía. En 1861 fue ordenado diácono por el Obispo de Segorbe y en 1862 recibió la ordenación sacerdotal por parte del Arzobispo de Valencia Mariano Barrio Fernández. Justo al año siguiente de su ordenación, en 1863, huyó a Gibraltar con Josefa de la Torre, con quien se casó al llegar a la colonia británica.


Mucho se ha especulado sobre las causas de la conversión de Cabrera al protestantismo. El hecho de que el propio Cabrera vaya a permanecer vago y silencioso sobre sus motivaciones ha favorecido siempre las difamaciones y ataques católicos. En su poema autobiográfico Canto memorial, Cabrera menciona el estudio bíblico como causa fundamental de su conversión. El historiador escocés y pastor presbiteriano James Aitken Wylie expone la misma tesis en su obra Daybreak in Spain de 1870. Con todo, según Bernat Capó, Cabrera había recurrido reiteradamente a las autoridades eclesiásticas a fin de obtener la dispensa para secularizarse y poder casarse con de la Torre—dispensa que le fue denegada. Parecería que hubo una correlación entre el deseo de casarse y la conversión al protestantismo.


Algunos autores como Pablo García Rubio y Benito Corvillón consideran que Cabrera tuvo un intercambio epistolar con algunos de los protestantes más famosos del decenio de 1860: Manuel Matamoros, José Alhama y Miguel Trigo. De 1860 a 1863 se llevó a cabo un famoso proceso contra protestantes andaluces en Granada, que fueron finalmente condenados a prisión-pena que después fue conmutada por destierro y expulsión del país, en dirección a Gibraltar. La colonia británica se había convertido ya en el principal refugio heterodoxo de la península y el mayor foco de evangelización protestante. No en vano, éste fue el destino de Cabrera en 1863.


Lo que es seguro es que Cabrera provenía de unos entornos liberales que en 1863 se encontraban en claro retroceso en la Iglesia católica de Pío IX. Esto, unido a su heterodoxia de la interpretación bíblica y deseo de abandonar el celibato clerical habrían sido las principales motivaciones para una fuga tan drástica. Los estudios religiosos en el Estado español se encuentran en un retraso tal que existe un gran desconocimiento de debates religiosos católicos que tienen paralelos en países como la vecina Francia-que vivía tensiones importantes entre sectores galicanos y ultramontanos dentro del Iglesia católica.


En Gibraltar, Cabrera entró inmediatamente en contacto con el entorno protestante exiliado en el peñón, incluyendo Matamoros. Casado poco después de llegar a la colonia británica, contactó con protestantes, trabó amistad con el también valenciano y ex-sacerdote católico Antoni Simó Soler, Pablo Sánchez, Manuel Hernández y Robert Stewart Clough—de la misión evangélica escocesa para españoles. Cabrera comenzó la traducción del comentario de los Treinta y Nueve Artículos (la confesión de fe de la Iglesia de Inglaterra) del Obispo Harold Browne. La obra saldría publicada en 1867, año en el que Cabrera pasó a liderar la comunidad española protestante expatriada en Gibraltar. En estos años, Cabrera se encuentra bajo la influencia del presbiteranismo escocés de la Spanish Evangelization Society.


En esta posición de liderazgo religioso del protestantismo expatriado, Cabrera tuvo un breve encuentro con el General Juan Prim durante los días centrales de la revolución de 1868, concretamente el 23 de septiembre. Reunidos en Algeciras, Cabrera encabezaba la delegación protestante que pidió formalmente la libertad de cultos en la nueva España que Prim apenas empezaba a promover. Delgado no sólo la prometió, sino que permitió el regreso de los exiliados. Una semana más tarde, Cabrera ya estaba en Sevilla donde abrió de inmediato una congregación en una antigua iglesia de los jesuitas. Los círculos progresistas sevillanos se abrieron en Cabrera y su evangelización, incluido Antonio Machado, abuelo del poeta.



[Juan Prim, Primer Ministro±}

Durante todo el sexenio democrático, Cabrera trabajó activamente para la creación en 1871 de la Iglesia Cristiana Española -una denominación unificada para todos los protestantes. De tendencia presbiteriana, sínodos y asambleas se organizaron anualmente. Se empezaron a poner las bases de himnarios, confesión de fe, catecismo, disciplina eclesiástica, uso de la Biblia de Reina-Valera. Los esfuerzos de los protestantes españoles pudieron sobrevivir el sexenio democrático gracias a la tolerancia religiosa que la Constitución canovista de la Restauración permitió con sordina-la gran concesión (o traición, para según quién) que hizo nacer la facción integrista de Nocedal y compañía. Esta tolerancia fue la gran herencia de Prim y su proyecto catalán para España.


Sin embargo, las diferencias entre facciones del protestantismo español empezaron a fracturar la unidad eclesial. Con una importante presencia de misioneros extranjeros, la facción liderada por Friedrich Fliedner, de origen luterano, fue el embrión de la actual Iglesia Evangélica Española, fundada en 1886 con el cambio de nombre de la Iglesia Cristiana Española y la absorción de iglesias congregacionalistas. Antes, en 1880, Cabrera y cinco comunidades de la Iglesia Cristiana Española se habían constituido en una nueva iglesia separada: la Iglesia Española Reformada Episcopal (IERE). Esto era la culminación del alejamiento de Cabrera del mundo presbiteriano escocés. En 1878 Cabrera se había puesto en contacto con el Arzobispo anglicano de Dublín William Plunket a fin de obtener la consagración de un obispo anglicano para España y Portugal. Sin apoyo económico de los presbiterianos escoceses, Cabrera pidió ayuda a Londres. El Obispo anglicano de México, Henry Chauncey Riley, presidió el sínodo fundacional de la nueva iglesia, en el que Cabrera recibió poderes episcopales. La nueva iglesia adoptó la confesión de fe de los Treinta y Nueve Artículos anglicanos.




[Arzobispo de Dublin, William Plunket]


La heterodoxia de Cabrera no se circunscribe sólo a su protestantismo. Según documentación preservada por los descendientes del obispo, Cabrera había sido también maestro francmasón de la logia Mantuana núm. 1. Llegó a ostentar el grado 30 del rito escocés antiguo y aceptado. No queda claro cuándo fue la iniciación de Cabrera en la masonería. Parece que en 1876 Cabrera ya había adquirido una posición importante en el Gran Oriente de España. En este marco masónico, Cabrera entró en contacto y construyó amistad con Práxedes Mateo Sagasta, uno de los políticos liberales más importantes de la Restauración y su bipartidismo. La filiación masónica de Cabrera era pública y el integrismo católico la utilizaba en sus ataques antimasónicos tan frecuentes en el decenio finisecular del Ochocientos. Adicionalmente, Andrew Prescott y Sylvia Hottinger han demostrado que Cabrera fue intermediario entre la Gran Logia Unida de Inglaterra y el Gran Oriente de España para acercar posiciones.

Es innegable que Cabrera fue una cabeza de puente de España con el mundo anglosajón. La prueba de este rol de puente es su elección como miembro numerario en la Hispanic Society of America de Nueva York. En 1915, un año antes de su muerte, Cabrera ingresó por sus méritos religiosos. Era la culminación en toda la labor evangélica del obispo de Benissa, pero también un reconocimiento al significado de su figura en España para el mundo anglosajón y protestante.


Uno de los aspectos que generalmente es ignorado en las notas biografías de Cabrera es justamente su identidad: la valenciana. Cabrera es una figura plenamente integrada en la idea de España, y se pasa por alto su dimensión catalana. Aunque se marchó del País Valenciano en 1863 y nunca volvió a vivir allí, Cabrera no fue ajeno a la realidad cultural valenciana, ni se desvinculó. Un testimonio de ello es su amistad con el poeta Vicent Querol, [1] al que dedicó un poema incluso en una recopilación publicada en 1904. Es más, el punto crítico que permitió pasar de ser un exiliado protestante en Gibraltar a uno de los líderes del protestantismo español, tolerado por el Estado, fue el encuentro con el catalán Prim en los días centrales de la revolución de 1868. Con toda su erudición, heterodoxia, ambivalencias, giros y contradicciones, Cabrera fue parte del proyecto catalán para España que Prim intentó llevar a cabo—y que estuvo a punto de triunfar. Esa España-capital-Barcelona que-no-fue, está magníficamente representada, en el ámbito religioso, por el valenciano Cabrera.



Original en catalán





«Marcelino Menéndez Pelayo, a la seva Historia de los heterodoxos españoles de 1880-82, dedica un breu passatge a un cert valencià, Joan Baptista Cabrera Ivars, que qualifica d’«ex-sacerdot catòlic apòstata» que va fugir d’Espanya per casar-se a Gibraltar amb la seva amant Josefa de la Torre, una mestra de nenes de la població de Costera, la Font de la Figuera. Menéndez Pelayo, en la seva obsessió antiprotestant, retrata Cabrera com un faldiller i fundador d’un corrent religiós reprobable i antiespanyol, sostingut per la vilesa d’Albió i els seus fanàtics evangèlics. Aquesta imatge de Cabrera és la que ha sobreviscut durant llarg temps i la que ha impedit de reconèixer qui va ser realment el primer bisbe anglicà de l’Estat espanyol. No debades, els catòlics trabucaires van anomenar el protestantisme de Cabrera com «la iglesia caprina»—església de cabres, sarcàsticament retratada com la cabreriza.

Tot estudiant Cabrera es pot trobar una barreja de creativitat i heterodòxia del personatge que contrasta amb l’hagiografia protestant i la calúmnia catòlica. Per consegüent, la seva figura ha romàs obscura i mancada d’un relat desapassionat però fascinat devers una de les figures fundacionals del protestantisme espanyol contemporani. Amb la publicació aquest abril de 2020 de la biografia de Cabrera per part de Patrocinio Ríos Sánchez s’avança en el coneixement del primer bisbe anglicà de l’Estat espanyol.

Joan Baptista Cabrera va néixer a Benissa (Marina Alta) el 23 d’abril de 1837. El seu germà, Francesc d’Assís Cabrera, va tenir una dilatada etapa americana abans de tornar a Benissa i ser un dels polítics liberals de la localitat, tot fundant el diari liberal El centinela. Amb aquesta referència del seu germà, es pot constatar la tendència liberal de la família Cabrera, la qual cosa explicaria tant l’evolució religiosa de Joan Baptista, com la seva pertinença a la maçoneria i l’amistat amb el polític liberal de la Restauració Práxedes Mateo Sagasta.

Tanmateix, els inicis religiosos de Cabrera el menen a ingressar a l’orde dels escolapis, on excel·lirà tant en l’aprenentatge d’idiomes com en l’estudi de la litúrgia i la Bíblia. Són tres punts que marcaran la seva vida religiosa posterior. No es disposa de molta informació sobre l’etapa escolàpia de Cabrera. Ingressat a l’orde el 1852, professat el 1853, el 1857 va ser enviat a una escola pia de València en tant que mestre. El 1859 és destinat a Gandia, on té la missió de fundar una escola pia. El 1861 va ser ordenat diaca pel Bisbe de Sogorb i el 1862 va rebre l’ordenació sacerdotal per part de l’Arquebisbe de València Mariano Barrio Fernández. Tot just l’any següent de la seva ordenació, el 1863, va fugir a Gibraltar amb Josefa de la Torre, amb qui es va casar en arribar a la colònia britànica.

S’ha especulat molt sobre les causes de la conversió de Cabrera al protestantisme. El fet que el mateix Cabrera vagi romandre vague i silenciós sobre les seves motivacions ha afavorit sempre les difamacions i atacs catòlics. En el seu poema autobiogràfic Canto memorial, Cabrera esmenta l’estudi bíblic com la causa fonamental de la seva conversió. L’historiador escocès i pastor presbiterià James Aitken Wylie exposa la mateixa tesi en la seva obra Daybreak in Spain de 1870. Amb tot, segons Bernat Capó, Cabrera havia recorregut reiteradament a les autoritats eclesiàstiques a fi d’obtenir la dispensa per a secularitzar-se i poder-se casar amb de la Torre—dispensa que li va ser denegada. Semblaria que hi va haver una correlació entre el desig de casar-se i la conversió al protestantisme.

Alguns autors com Pablo García Rubio i Benito Corvillón consideren que Cabrera va tenir un intercanvi epistolar amb alguns dels protestants més famosos del decenni de 1860: Manuel Matamoros, José Alhama i Miguel Trigo. De 1860 a 1863 es va dur a terme un famós procés contra protestants andalusos a Granada, que van ser finalment condemnats a presó—pena que després va ser commutada per desterrament i expulsió del país, en direcció a Gibraltar. La colònia britànica s’havia convertit ja en el principal refugi heterodox de la península i el focus més important d’evangelització protestant. No debades, aquesta va ser la destinació de Cabrera el 1863.

El que és segur és que Cabrera provenia d’uns entorns liberals que el 1863 es trobaven en clar retrocés dins l’Església catòlica de Pius IX. Això, unit a la seva heterodòxia de la interpretació bíblica i desig d’abandonar el celibat clerical haurien estat les principals motivacions per a una fugida tan dràstica. Els estudis religiosos a l’Estat espanyol es troben en un endarreriment tal que hi ha un gran desconeixement de debats religiosos catòlics que tenen paral·lels en països com la veïna França—que vivia tensions importants entre sectors gal·licans i ultramuntans dins l’Església catòlica.

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A Gibraltar, Cabrera va entrar immediatament en contacte amb l’entorn protestant exiliat al penyal, incloent Matamoros. Casat poc després d’arribar a la colònia britànica, va fer amistat protestants amb el també valencià i ex-sacerdot catòlic Antoni Simó Soler, Pablo Sánchez, Manuel Hernández i Robert Stewart Clough—de la missió evangèlica escocesa per a espanyols. Cabrera va començar la traducció del comentari dels Trenta-Nou Articles (la confessió de fe de l’Església d’Anglaterra) del Bisbe Harold Browne. L’obra sortiria publicada el 1867, any en el qual Cabrera va passar a liderar la comunitat espanyola protestant expatriada a Gibraltar. En aquests anys, Cabrera es troba sota la influència del presbiteranisme escocès de la Spanish Evangelization Society.

En aquesta posició de lideratge religiós del protestantisme expatriat, Cabrera va tenir una breu trobada amb el General Joan Prim durant els dies centrals de la revolució de 1868—concretament el 23 de setembre. Reunits a Algesires, Cabrera encapçalava la delegació protestant que va demanar formalment la llibertat de cultes en la nova Espanya que Prim tot just començava a afaiçonar. Prim no solament la va prometre, sinó que va permetre el retorn dels exiliats. Una setmana més tard, Cabrera ja era a Sevilla on va obrir immediatament una congregació en una antiga església dels jesuïtes. Els cercles progressistes sevillans es van obrir a Cabrera i la seva evangelització, inclòs Antonio Machado, avi del poeta.

Durant tot el sexenni democràtic, Cabrera va treballar activament per a la creació el 1871 de la Iglesia Cristiana Española—una denominació unificada per a tots els protestants. De tendència presbiteriana, sínodes i assemblees es van anar organitzant anualment. Es van començar a posar les bases d’himnaris, confessió de fe, catecisme, disciplina eclesiàstica, ús de la Bíblia de Reina-Valera. Els esforços dels protestants espanyols van poder sobreviure el sexenni democràtic gràcies a la tolerància religiosa que la constitució canovista de la Restauració va permetre amb sordina—la gran concessió (o traïció, per a segons qui) que va fer néixer la facció integrista de Nocedal i companyia. Aquesta tolerància va ser la gran herència de Prim i el seu projecte català per a Espanya.

Això no obstant, les diferències entre faccions del protestantisme espanyol van començar a fracturar la unitat eclesial. Amb una important presència de missioners estrangers, la facció liderada per Friedrich Fliedner, d’origen luterà, va ser l’embrió de l’actual Iglesia Evangélica Española, fundada el 1886 amb el canvi de nom de la Iglesia Cristiana Española i l’absorció d’esglésies congregacionalistes. Abans, el 1880, Cabrera i cinc comunitats de la Iglesia Cristiana Española s’havien constituït en una nova església separada: la Iglesia Española Reformada Episcopal (IERE). Això era la culminació de l’allunyament de Cabrera del món presbiterià escocès. El 1878 Cabrera s’havia posat en contacte amb l’Arquebisbe anglicà de Dublín William Plunket a fi d’obtenir la consagració d’un bisbe anglicà per a Espanya i Portugal. Sense suport econòmic dels presbiterians escocesos, Cabrera va demanar ajuda a Londres. El Bisbe anglicà de Mèxic, Henry Chauncey Riley, va presidir el sínode fundacional de la nova església, en el qual Cabrera va rebre poders episcopals. La nova església va adoptar la confessió de fe dels Trenta-Nou Articles anglicans.

Amb el suport anglicà, els fons van començar a arribar, fins a tant de poder erigir l’actual catedral de l’IERE a Madrid. La nova església va rebre reiterats boicots governamentals, fins al punt que l’alcalde de Madrid demanava que no pogués tenir porta d’accés públic. Cabrera hauria d’esperar fins al 1894 per rebre l’ordenació episcopal de mans del propi Arquebisbe Plunket. La incansable tasca evangèlica de Cabrera va menar a la creació d’una litúrgia pròpia, basada en l’antiga litúrgia hispanomossàrab. Cabrera volia defugir l’acusació de ser una església estrangera que merament traduïa la litúrgia anglicana a l’espanyol.

L’heterodòxia de Cabrera no se circumscriu només al seu protestantisme. Segons documentació preservada pels descendents del bisbe, Cabrera havia estat també mestre francmaçó de la lògia Mantuana núm. 1. Va arribar a ostentar el grau 30è del ritu escocès antic i acceptat. No queda clar quan va ser la iniciació de Cabrera a la maçoneria. Sembla que el 1876 Cabrera ja havia adquirit una posició important al Gran Orient d’Espanya. En aquest marc maçònic, Cabrera va entrar en contacte i va construir amistat amb Práxedes Mateo Sagasta, un dels polítics liberals més importants de la Restauració i el seu bipartidisme. La filiació maçònica de Cabrera era pública i l’integrisme catòlic la feia servir en els seus atacs antimaçònics tan freqüents en el decenni finisecular del Vuit-cents. Addicionalment, Andrew Prescott i Sylvia Hottinger han demostrat que Cabrera va ser intermediari entre la Gran Lògia Unida d’Anglaterra i el Gran Orient d’Espanya per tal d’acostar posicions.

És innegable que Cabrera va ser la punta de llança del món anglosaxó a l’Estat espanyol. La prova d’aquest rol de pont n’és la seva elecció en tant que membre numerari a la Hispanic Society of America de Nova York. L’any 1915, un any abans de la seva mort, Cabrera hi va ingressar pels seus mèrits religiosos. Era la culminació a tota la tasca evangèlica del bisbe de Benissa, però també un reconeixement al significat de la seva figura a Espanya per al món anglosaxó i protestant.»

Un dels aspectes que generalment és ignorat en les notes biografies de Cabrera és justament la seva identitat: la valenciana. Cabrera és una figura plenament espanyolitzada, a qui s’ha negat tota dimensió catalana. Tot i que va marxar del País Valencià el 1863 i no hi va tornar a viure mai més, Cabrera no va ser aliè a la realitat cultural valenciana, ni se’n va desvincular. N’és testimoni la seva amistat amb el poeta Vicent Querol, a qui va dedicar un poema i tot en un recull publicat el 1904. I encara més, el punt crític que va permetre de passar de ser un exiliat protestant a Gibraltar a un dels líders del protestantisme espanyol, tolerat per l’Estat, va ser la trobada amb Prim en els dies centrals de la revolució de 1868. Amb tota la seva erudició, heterodòxia, ambivalències, girs i contradiccions, Cabrera va ser un producte més el projecte català per a Espanya que Prim va intentar de dur a terme—i que va ser a punt de triomfar. Aquesta Espanya-capital-Barcelona que no va ser és magníficament representada, en l’àmbit religiós, pel valencià Cabrera.

 

[1] Vicente Wenceslao Querol Campos o Vicent Wenceslau Querol i Campos o Camps ( Valencia el 30 de septiembre de 1836, m. Bétera, 24 de octubre de 1889), poeta español de expresión bilingüe en castellano y valenciano, vinculado al Realismo.

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