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Las cosas de este mundo, de Pedro Ugarte



Por Javier Otaola








Estaba terminando de leer el ensayo biográfico sobre Tolstoi realizado por Stephan Zweig, y en el trasfondo de mi cabeza se removían los ecos de algunos de los magníficos poemas que llenan las páginas del poemario de Pedro Ugarte, Las cosas de este mundo, que me toca presentar el próximo día 5 de octubre, a las 19:00 horas en CASA DEL LIBRO, Vitoria.



El genio de Zweig analiza y pone en relieve con su inteligencia literaria la genialidad de otro gran escritor y personaje casi mítico: León Tolstoi, que tiene como no podía ser de otro modo una muerte también mítica en la perdida estación de ferrocarril de Astápovo, donde se había refugiado, enfermo, después de haber huído de su casa deseoso de dejar atrás su vida de noble, para refugiarse en un monasterio y esperar su muerte, que él presentía, a sus 82 años, próxima. Pero ni Rusia, ni su mujer, ni sus amigos y admiradores le dejan realizar su propósito. Tolstoi enferma y agoniza en la cama del jefe de estación de Astápovo rodeado de mucha gente que quiere verle, escucharle, presentarle sus respetos...y dice Zweig:


«Pero él [Tolstoi] ya no se da cuenta de nada. Poco a poco las cosas de este mundo se van haciendo más ajenas ... el 7 de noviembre la muerte se cierne sobre el hombre inmortal.»




[Pedro Ugarte]


Esas palabras me devuelven al magnífico poemario de Pedro Ugarte, a poemas que son agudas y melancólicas confesiones . Ha sido mi hija Ania, también tocada por el ángel de la poesía la que leyendo conmigo algunos de sus poemas me sugirió que el personalísimo tono confesional de sus versos le evocaron, lo que los críticos han denominado como un estilo muy siglo XX poesía confesional , es decir un género de poesía surgido tras la II Guerra Mundial en los Estados Unidos caracterizado por el protagonismo de un «Yo poético »que construye sus poemas a partir de detalles de su vida, confesando heridas íntimas, relacionadas con la decepción de algunos sueños juveniles, la sexualidad o incluso la enfermedad mental, los nombres que se asocian a esa sensibilidad poética son los de John Berryman, Anne Sexton, Robert Lowell, Allen Ginsberg y Sylvia Plath. Nada menos.



[Anne Sexton]


Pero el confesionalismo de Pedro Ugarte no es tan patético o extremoso como el que exhiben los autores citados, hay en Pedro un tono confesional indudable en sus poemas que son a su vez pequeñas y reveladoras narraciones: se confiesan tácitas traiciones, algunas convalecencias, muchas nostalgias, algunos estremecimientos, ansias y despechos, decepciones más o menos rituales...pero después de todo hay un estilo Bilbao Distrito Oeste, que yo también comparto con el poeta y que le lleva a rehuir los excesos, y así lo reconoce en su poema



«ACIERTO EN EL DIAGNÓSTICO»:


«Asiento cuando dices/que yo nunca he sufrido demasiado. / Por una vez aciertas,/pues yo no soy un sufriente profundo/ sino un sufriente crónico,/y no hay en mi experiencia/ estigmas como males incurables,/sólo cosas vulgares/ —más que abismos terribles, constantes contratiempos—/como alergias, toses o pulmonías/ —siguiendo la metáfora—/ que arrastro desde hace muchos años;/desgracias de tercera/que aún permiten vestir como me visto/y que sólo me imponen dormir poco/y pasar mucho tiempo con los ojos abiertos.


Aunque quizá la confesión más íntima y secreta es la que revela la nostalgia de ese cristianismo barroco que muchos adquirimos en nuestra infancia y adolescencia en «CEREMONIA CIVIL», que yo también, casi en secreto, comparto con el poeta:


Los cristianos propusieron al mundo/designios imposibles/la práctica de costumbres modestas,/el sexo leal al otro, la ternura hacia el pobre,/el duro imperativo de amar al enemigo/ o el deber gigantesco/ de mantenerse alegres en medio del dolor/....


Ahora guardan silencio,/sabedores del rencor que despiertan,/especialmente cuando el sufrimiento/ agrede a los gentiles:/ los cristianos albergan/ una esperanza tan desmesurada / que los que no la tienen no pueden perdonarlo//Que tenga piedad de todos nosotros/ Aquel a quien nombrar ya está prohibido.


[Cristo Resucitado, de Bramantino]




Nos vemos en CASA del LIBRO el próximo Jueves 5 de Octubre a las 19:00 Literatura & Libertad.



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