AMOR Y SENSUALIDAD: “SHIR HASHIRIM”


El libro bíblico del “Shir Hashirim”, más comúnmente conocido como “El Cantar de los Cantares”, literalmente “El Mejor Cántico” o “El Cántico Extraordinario” o todavía “El Cántico Sublime”, es un libro único de entre todos los comprendidos en el canon bíblico aceptado.


Falsamente atribuido al sabio rey Salomón (siglo X a.C.) durante largo tiempo, hoy en día los resultados de la crítica histórica demuestran las hechuras de un texto pergeñado sobre el siglo III a.C. concebido bajo los auspicios del genio judío alejandrino.


De extraordinaria y sugestiva belleza plástica, posee un carácter marcadamente erótico de tipo fisicista consignando en bella forma poética la plática amorosa entre dos amantes, un muchacho y su enamorada [1] , los cuales, tras diversos avatares, acrisolarán su amor mediante la forja de la distancia.


“Shir Hashirim” jamás gustó a los saduceos ni junto a ellos al judaísmo conservador, de moral estricta, severa, controladora e intolerante. No tan solo porque en su tenor no aparece de forma expresa el nombre de Dios [2] , sino especialmente porque sus páginas rezuman una sensualidad explícita fresca, sabrosa y desbordante.


Más allá de las forzadas y alegorizantes interpretaciones que pretenden ver en su texto el amor espiritual entre Dios y el pueblo de Israel – primero - o entre Jesucristo y su Iglesia – después – que han operado desgraciadamente como exégesis exclusivas y excluyentes contra una lectura sencilla y llana de su texto, éste nos transporta, seduciéndonos irremediablemente, hacia el mundo de la sensualidad, del amor físico y del placer. Un trinomio que constituye una importante dimensión del amor conyugal.


La lectura de “Shir Hashirim” es un eficaz antídoto contra ese cristianismo ñoño, estrecho y emasculado que contempla siempre con temor en lo sensible y en el goce lo peligroso, lo pecaminoso, lo oscuro y lo execrable. Juicio insostenible especialmente cuando esta dimensión del amor erótico es vivida por personas sinceras, comprometidas y enamoradas.


Un paradigma teológico moderno, dialogante y actualizador debe necesariamente rescatar la fisicidad de los limbos del pecado y de la marginación. Debe imprescindiblemente integrar y aceptar en su sistema soteriológico el cuerpo como una realidad no permanentemente bajo sospecha ni mucho menos degradada, sino como una realidad bendita y asumida por la Encarnación del Verbo de Dios. Debe escapar cuanto antes de esa peligrosa ética maniquea, filo gnóstica, dualista y anti cristiana en definitiva según la cual el cuerpo es la prisión del alma («soma sema»). Debe, en definitiva y cuanto antes, rescatar y poner en meridiana evidencia la realidad y el mensaje profundo que desea transmitirnos el libro único y apetecible de “Shir Hashirim”.


Miquel Àngel Tarin i Arisó. Teólogo.

Especialista en Ciencias Religiosas.

Historiador.

(1) Según la tradición la «Sulamita», un nombre propio que provendría de la palabra hebrea «shûlammîth», que significa «la tranquila» «la mansa» o «la pacífica»



(2 ) Algunos autores pretenden subsumirlo de manera muy forzada a partir de Ct 8, 5 ss. aludiendo a una «irreverente» comparación entre el amor de Dios y el ígneo fuego, No obstante constituyen una inmensa minoría.



Imagen: Sir William Russell Flint. El Cantar de los Cantares.




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