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Visita a la Catedral de Canterbury, Semana Santa 2018: Tradición y Piedras Vivas +


El camino a Canterbury no tiene nada de los rigores de los peregrinos de antaño pero esto se debe, esencialmente, a que no soy un peregrino aunque hay ciertos rigores en tener a una niña de diez años y un niño de ocho, listos a las 5.30 de la mañana. El tren sale de la estación de Victoria a las 7.07 exactamente con destino a Canterbury East y tanto la estación como el tren están prácticamente vacíos. Y esta ausencia del ajetreo que uno encontraría normalmente en un día laboral en cualquier estación de Londres es un buen augurio que facilitan la reflexión y el silencio. No he ido nunca a Sevilla en Semana Santa pero me consta que las procesiones y el fervor religioso revestido en la hermosa arquitectura barroca Española deben ser una celebración genuina y muy emotiva de la Pasión pero aquí en estas tierras verdes cubiertas de cielos grises que Julio Cesar tanto quiso conquistar y que Horacio en sus odas describió como las tierras donde 'viven las personas mas remotas y aisladas del mundo' la Pasión tiende a interiorizarse mas.

St Stephen's Chapel

A pesar de llevar casi toda la vida en el Reino Unido nunca había visitado Canterbury y debo confesar que mi ignorancia de esta hermosa ciudad y de su soberbia Catedral me producía cierta vergüenza. Mi primera impresión es que Canterbury es una ciudad hermosa y tranquila que a pesar de sus sucursales de Starbucks, Boots y Subway no puede escapar de su formidable tradición histórica y carácter medieval y en esto me recordó a ciudades españolas como Salamanca o Vitoria-Gasteiz por poner un par de ejemplos. Nada mas salir de la estación las imponentes agujas góticas de la Catedral sobresalen majestuosas al fondo de una panorámica típicamente inglesa de casas adosadas y edificios bajos de oficina. Siento de inmediato una sensación que para bien o para mal defino como cercana al concepto de lo Sublime pero tal y como Schiller, Coleridge y el pintor William Turner entienden este termino. Una belleza comprometida a veces terrorífica y que posee, implícita, una carga de libertad y de posibilidad.

Todo empezó en el siglo VI cuando el Papa Gregorio envía a un Monje de la Orden de San Benito a Inglaterra, hoy conocido como San Agustin de Canterbury, a una misión evangelizadora en Bretaña que todavía se halla inmersa en muchas zonas en el paganismo Celta. Es esta fusión de paganismo Celta y de Cristianismo lo que producen en Gran Bretaña un Cristianismo muy particular, menos dado al dogmatismo y siempre influido por un respeto a la naturaleza y a una admiración por el carácter sagrado de la flora y fauna. El monje Agustín fue el primer arzobispo de Inglaterra y según las crónicas de Beda el Venerable, San Agustín empleó las ruinas de una vieja iglesia Romana y fundó sobre ellas su monasterio. La historia de como este monasterio se convirtió en una catedral es la historia misma de Inglaterra y de sus tribulaciones tras siglos de guerras contra vikingos, sajones y normandos. En el siglo XI tras la invasión Normanda el arzobispo Lanfranc reconstruye la catedral usando como modelo la Abadía Francesa de Saint Etienne.

El histriónico y mas empresarial que espiritual Arzobispo Thomas Becket fue asesinado en la catedral por unos caballeros de la corte del rey Enrique II en el año 1170. Hay quien apunta que Becket forzó su martirio pero es un debate que pertenece a los historiadores. De todas las maneras es indudable que Thomas Becket es una figura central en la historia de la Catedral de Canterbury y de la Iglesia de Inglaterra. La trágica y violenta muerte de Becket a manos de cuatro caballeros borrachos es rememorada anualmente por el Arzobispo de Canterbury en un servicio especial. A partir del siglo XII la catedral se convierte en un centro importante de peregrinación pues se rumorea que muchos milagros y hechos extraños suceden en la catedral después de la canonización de Becket y de lo que ha venido ha llamarse ' el culto de Becket'. Muchos de estos milagros están representados en los hermosos vitrales de la Catedral, como por ejemplo la historia de la fiebre de Etherelda que sana bebiendo la sangre de las reliquias de Thomas Becket diluidas en agua o la curación del monje Hugh de Jervaulx que no dejaba de sangrar y a quien ningún medico pudo sanar hasta que bebió el ' agua de Becket' por nombrar solo dos casos. En otros vidrios hay reyes o personajes bíblicos como Lamech y Abraham. Cada vitral cuenta una historia en sus paneles como si de un antiguo comic medieval se tratase.

Sepulcro de Thomas Becket

El Atril y su potente carga simbolica