Las cartas de Ignacio de Antioquía III, por Miquel - Àngel Tarín i Arisó





Por: Miquel - Àngel Tarín i Arisó


“La duda es la madre de la invención”

Galileo Galilei



1. INTRODUCCIÓN Y RECORDATORIO


Recientemente reflexionábamos en este mismo lugar (Escritorio Anglicano, “Las Cartas de Ignacio de Antioquía”, segunda entrega”, febrero de 2022) acerca de una polémica que dura ya más de medio milenio y que se centra en absolutamente todo aquello que envuelve el epistolario de san Ignacio de Antioquía.


En el decurso de antedicha reflexión proponíamos los estudios de tres autores contemporáneos abordados todos ellos desde diferentes perspectivas, poseyendo como característica común el cuestionamiento de las posiciones que con el tiempo se han convertido en “tradicionales” respecto al obispo antioqueno.


Creíamos necesario, por su especial interés y actualidad, revisar sus más significativas conclusiones. Desfilaron por nuestro texto las sugestivas aportaciones del erudito franciscano holandés Reinoud Weijenborg[1] e hicimos especial mención del genial y original estudio teológico - filológico realizado por Josep Rius i Camps[2], profesor emérito de autores ante nicenos y de patrología de la Facultat de Teologia de Catalunya, Barcelona, quien fuera a la sazón nuestro formador.



2. ROBERT JOLY


El recorrido sería no obstante deficiente de no prestar atención al estudio que el profesor belga Robert Joly, catedrático de Nuevo Testamento y de Patrología en la Universidad de Bruselas, propuso a la comunidad científica en el decurso del año 1979.[3]

Reabriendo nuevamente el dossier de Ignacio antioqueno, Robert Joly se pronunció abiertamente contra el optimismo reinante que consideraba definitivamente zanjado el debate.


Juzgando insostenible por más tiempo la posición tradicional, la consideró a todas luces viciada desde el punto de vista teológico, dado que ella defendía a su modo de ver abiertamente la posición católico romana acerca del episcopado monárquico en una época excesivamente reciente de la historia del cristianismo.


Este último hecho le comportó severas críticas y condenas de los sectores más radicales del romano catolicismo. Valga aquí como ejemplo de la tensión en el debate las declaraciones - a nuestro juicio desafortunadas y poco científicas - de R. Gryson:[4]


“Esos dardos repetidamente lanzados que, hay que señalar, no añaden estrictamente nada a la demostración son mezquinos, irrisorios y aburridos. Particularmente, no realizaré la afrenta de suponer que el Señor Joly haya concebido su obra como una verdadera máquina de guerra contra la dogmática católica (...) La injustificada sospecha contra los patrólogos católicos en las páginas escritas por Joly provienen finalmente de un error que es importante reparar (...) La historia no contradice de ninguna manera la fe del creyente católico en la apostolicidad de la Iglesia, encarnada, a ojos del creyente, en la persona de los obispos, sucesores de los apóstoles. Libre sea el Sr. Joly, como no puede ser de otro modo, de no compartir esta fe y de no ver en ella más que una ’ideología como cualquier otra’. Empero que no se imagine que ella pueda ser agitada o estorbada por el hecho de que las Epístolas de Ignacio debieran ser retrasadas medio siglo. Los historiadores creyentes, contra los cuales manifiesta tanta desconfianza, son perfectamente libres de examinar su teoría en función de criterios estrictamente filológicos y racionales”.


[Josep Rius i Camps]

Robert Joly adoptó para su estudio el mismo punto de partida que también adoptara el profesor catalán Josep Rius i Camps: constatar una contradicción irresoluble entre los capítulos 9 y 13 de la “Carta de Policarpo de Esmirna a los Filipenses”. En efecto: mientras que en el capítulo 9 Policarpo informa de la muerte de Ignacio por causa de Cristo en las “delicias del martirio”, posteriormente, en el capítulo 13, el mismo Policarpo aparece ahora recabando a los cristianos filipenses noticias acerca de la vida de Ignacio, así como también de los que lo acompañaban en su itinerario de cautiverio hacia Roma.


A pesar de los esfuerzos explicativos de J. Daillé, J. Pearson, T. Zahn, J. B. Lightfoot, J. L. Harrison, M. Kleist, H. Fisher, y T. –Th. Camelot, tendentes todos ellos a intentar reparar de diferentes e ingeniosos modos anterior y tan manifiesta contradicción, a ojos de Robert Joly, sus esfuerzos eran inútiles, imponiéndose claramente una sola conclusión: tanto el epistolario de las “Cartas de Ignacio de Antioquía” como la “Carta de Policarpo de Esmirna a los Filipenses” han sufrido sendas interpolaciones entre los años 160 y 170. Y ello por obra de una misma persona: Marción de Esmirna, quien operara poco tiempo después del deceso de Policarpo, y quien, además, jamás fue ni pretendió en modo alguno ser obispo.




El lugar de la falsificación fue probablemente Esmirna, y sus destinatarios, excepto en el caso de la “Carta a los ro

manos”, la misma comunidad esmirna y las que le eran adyacentes.


Empero, sin duda alguna, la hipótesis más audaz del profesor belga fue afirmar sin aparente rubor que Ignacio de Antioquía jamás existió, siendo un personaje fruto de una mera ficción literaria.


El resumen de las tesis del profesor belga bien podría ser el que sigue:


1) Fuera del pretendido de Ignacio, la historia no conoce ningún otro caso de cristiano alguno condenado a morir devorado por las fieras en Roma antes de la época del emperador Marco Aurelio (121-180).


2) El contexto en el cual se desarrolla la vida de Ignacio antioqueno no puede en modo alguno insertarse en los modos propios, ni en las costumbres ni en la teología existente en la época del emperador Trajano (98 - 117).


3) Ignacio, no siendo ciudadano romano, no conocemos ningún otro caso desde los flavios, de ningún condenado no ciudadano romano que hubiera sido enviado a Roma.


4) El testimonio del pretendido mártir en cuanto a lo que a estructura eclesial se refiere, fuertemente jerarquizadas las comunidades cristianas en tres rangos, obispos, presbíteros y diáconos, debe considerarse a todas luces como un sospechoso caso aislado, del todo inexistente en la literatura paralela de la época.


5) La estrecha dependencia existente entre el “corpus” ignaciano y el “IV Libro de Macabeos”, relación ampliamente estudiada y documentada por el profesor Othmar Perler, revela un estilo literario excesivamente armonioso, delicado y elaborado – un claro ejemplo de “littérature de cabinet” - que difícilmente pudo haberse producido en circunstancias tan adversas como las propiciadas en el rudo viaje de un hombre encadenado y exhausto que se dirige a la muerte al anfiteatro romano.


6) Ireneo de Lyon, consignando el más antiguo testimonio existente acerca de las “Epístolas de Ignacio de Antioquía” y citando un pasaje de la “Carta a los romanos”, “olvida” mencionar que su autor fue Ignacio, el obispo de Antioquía. De haber sido auténticas estas cartas, nada podría explicar el silencio del obispo de Lyon ... A no ser el hecho más que probable que Ireneo, conociendo perfectamente el verdadero valor de las cartas, omitiera intencionadamente a su autor por saber que no era Ignacio.


7) Eusebio de Cesarea atesta en el quinto libro de su “Historia Eclesiástica” la práctica totalidad de la respuesta epistolar que Polícrates, obispo de Éfeso, envió a Víctor, obispo de Roma, redactada entre los años 189 – 199 al respecto de la querella sobre la fecha de celebración de la Pascua. En ella, Polícrates realiza un portentoso esfuerzo de exhaustividad cuando defendiendo el uso oriental consigna a las más grandes autoridades de Asia silenciando inexplicablemente a Ignacio. Ahora bien, si las epístolas de Ignacio hubieran sido auténticas, su nombre hubiera debido necesariamente aparecer, a finales del siglo segundo, en los recuerdos de un obispo de Éfeso, como la primera gran autoridad post apostólica. A su lado nada son los mentados Sagaris, Papirius, Tráseas, o incluso Policarpo mismo, comparados con Ignacio de Antioquía, supuestamente autor del conocido epistolario.


Es verdaderamente incomprensible que Polícrates se prive de semejante poderoso argumento en defensa del uso pascual oriental no mencionando a Ignacio. Este silencio es tan sospechoso como inexplicable si tomamos como base la posición tradicional. Solamente tendría sentido su silencio de conocer Polícrates su inautenticidad. No es nada probable que el obispo de Éfeso ignore un escrito tan importante como el epistolario ignaciano si este hubiera salido de Esmirna una veintena de años antes.


Por todo ello, lo más plausible es creer que Polícrates conocía sin lugar a duda las cartas de Ignacio, pero que estas le estorbaban tanto como estorbaron a Ireneo en la misma época.



3. CONCLUSIONES GENERALES


Las diferentes conclusiones de los tres autores modernos que hemos revisado a lo largo de estas tres entregas realizadas al “Escritorio Anglicano” no han sido completamente retenidas por la crítica, la cual – es menester indicarlo – permanece no obstante todavía seriamente dividida acerca de prácticamente todo lo que afecte al asunto ignaciano y a sus hipotéticos escritos, sin duda alguna una joya de la literatura cristiana de todas las épocas, una de las obras más importantes de la historia antigua, rica en informaciones varias de la vida de las iglesias antiguas.


4. LAS ACTAS DEL MARTIRIO DE IGNACIO ANTIOQUENO


En cuanto a las “Actas del Martirio de Ignacio de Antioquía”, nos encontramos en realidad ante un texto tardío redactado probablemente entre los siglos IV y V, legado a nuestros días en cinco versiones diferentes comprendiendo las lenguas griega, latina y siríaca, no podremos considerarlo en nuestras reflexiones por el hecho de escapar en demasía a los límites cronológicos y de contenido especificados para nuestro estudio acerca de san Ignacio de Antioquía.


5. APORTACIÓN TEOLÓGICA - PASTORAL


Ignacio de Antioquia es, de entre todos los Padres Apostólicos, y probablemente todavía más que Clemente romano, quien más y mejor aglutine la tensión entre carismatismo y jerarquía, ya que en él se conjugan perfectamente sin roces, suspicacias ni asperezas, atributos plenamente carismáticos en el ejercicio de su episcopalidad, importando bien poco la discutida cuestión – cómo hemos anteriormente visto – de si ésta responde efectivamente o no a estructuras de tipo monárquico.


Tal esquema es ideal en cualquier situación en la que participe de una u otra manera el poder eclesiástico. Una vez más, los historiadores están interpelados a dilucidar si verdaderamente de la entraña de sus escritos podemos deducir o no una eclesiología evolucionada que conoce ya en el denominado ministerio del orden una división ministerial – jerárquica prácticamente idéntica a la que se concretiza hoy en día en la organización de la Iglesia Católica.


En este sentido, colegir satisfactoriamente si Ignacio fue un teórico, el primer teórico, del episcopado monárquico, es todavía un reto. Un reto que debe ser ciertamente asumido por cualquier historiador de la Iglesia en general y por los historiadores del dogma en particular, ya que el estudio del antioqueno se exige en cualquier monografía tratando acerca de los orígenes y del subsiguiente desarrollo del ministerio del orden sacerdotal como requisito “sine qua non”.


De ahí la importancia que en el ámbito teológico posee Ignacio de Antioquia, concretamente en el plano apologético y dogmático. No hay que olvidar que cuando – especialmente – la reflexión protestante se ha articulado normalmente en contra de tal tipo de episcopado, ha sido siempre en contra del epistolario ignaciano, queremos decir, negándole viso de autenticidad literal. Y, al contrario, cuando la Iglesia Católica Apostólica Romana ha defendido anterior institución, siempre lo ha hecho obedeciendo a la literalidad del dossier de las siete cartas de Ignacio de Antioquia.


Tampoco hay que olvidar el importante aporte de la teología ignaciana a la mística. La mística, entendida aquí, como voz viva y vivificante de una experiencia religiosa templada en el sufrimiento, en la abnegación e incluso en el martirio.


Es precisamente en este sentido que el obispo de Siria propone y depara formidables consejos y demuestra admirables actitudes de renuncia, llegando ellas al terreno de defender la “imitatio passio Christi”, en el sentido de renuncia inmolativa de la vida en benemérito de Cristo. Si bien harta exagerada su actitud, el deseo de morir para dar vida, de perder la vida terrenal para ganar la celestial, el desprendimiento radical como rapto místico, es algo que ha cautivado siempre a los místicos de todas las épocas.

Por último, significar que ciertos pasajes apologéticos de Ignacio antioqueno contra las herejías circundantes en Siria en su época (nos referimos especialmente al gnosticismo probablemente de raíz valentiniana y al cristianismo que se ve más atraído por el sistema exterior legal judío que por el aperturismo específicamente cristiano) proporcionan extraordinarios datos a la heresiología en particular (rama de la patrología que estudia la fenomenología de las herejías) y a la historia de los dogmas en general en aras de un mejor conocimiento de las diferentes maneras de como se presentaba el cristianismo en la geografía y en la historia de la época.



6. BIBLIOGRAFÍA ACERCA DE IGNACIO DE ANTIOQUÍA


Como lo prometido es deuda, a continuación, propondremos la que creemos es la bibliografía general incluyendo las obras más destacadas acerca de san Ignacio de Antioquía. La dividiremos en dos apartados. Uno dedicado a las ediciones del epistolario ignaciano y otra dedicada a lo que consideramos los estudios más importantes sobre el mismo.

Hemos intentado incluir, en uno y en otro apartado, la mayoría de los escritos posibles en lengua castellana, sin embargo, es del todo imposible evitar una bibliografía exhaustiva que no sea políglota




6. 1. EDICIONES


W. BAUER, H. PAULSEN, Die Briefe des Ignatius von Antiochia und der Polykarperbrief (Handbuch zum Neuen Testament 18), Tübingen 2 1985. J. J. AYÁN CALVO, Ignacio de Antioquía, Cartas. Policarpo de Esmirna, Carta. Carta de la Iglesia de Esmirna a la Iglesia de Filomelio (Fuentes patrísticas 1), Madrid, 1991. T. –Th. CAMELOT, Lettres d’Ignace d’Antioche et Martyre de Polycarpe de Smyrne, SC. 10bis, Paris 2 1969. M. ESTRADÉ, Sant Ignasi d’Antioquia, Cartes (El Gra de blat 69), Montserrat, Barcelona 2 1988. J. A. KLEIST, The epistles of St. Clement of Rome and St. Ignatius of Antioch (Ancient Christian Writers), Westminster, Maryland, 1961. A. LELONG, Les pères apostoliques, t. III: Ignace d’Antioche et Polycarpe de Smyrne. Epîtres. Martyre de Polycarpe, Paris 2 1926. H. PAULSEN, Die Briefe des Ignatius von Antiochia und der Brief des Polykarp von Smyrna, Tübingen 2 1985. J. RIUS -CAMPS, “Las cartas auténticas de Ignacio, el obispo de Siria”, en: Revista catalana de teologia 2 (1977) 31-149; J. RIUS – CAMPS, “La interpolación en las cartas de Ignacio. Contenido, alcance, simbología y su relación con la Didascalia”, en: Revista catalana de teologia 2 (1977) 285 - 371. Estos dos anteriores artículos fueron posteriormente refundidos y completados en el libro titulado: The Four Authentic Letters of Ignatius, the Martyr. A Critical Study based on the Anomalies Contained in the Textus Receptus, Roma, 1979. J. RIUS - CAMPS, Ignasi d’Antioquia. Cartes. Introducció, text revisat, traducció i notes de Josep Rius-Camps, 2 vols. (Vols. 327 i 328), Barcelona: Fundació Bernat Metge, 1998.

D. RUÍZ BUENO, Padres apostólicos, [Cartas de San Ignacio mártir], Madrid, 1993, pp. 373 – 502. J. VIVES [et alii], Pares apostòlics. [Ignasi d’Antioquia], (Clàssics del cristianisme 81), Barcelona, 2000, pp. 119 – 173. Th. ZAHN, Epistulae, martyria, fragmenta, Lipsiae, 1876.




6. 2. ESTUDIOS



J. J. AYÁN CALVO, “El tema del mal en el pensamiento de Ignacio de Antioquía: en torno al cap. 19 de su carta a los efesios“, en: Revista augustiniana 27 (1986) 607 – 622. C. P. H. BAMMEL, “Ignatian Problems“, en: Journal of Theological Studies 33 (1982) 62 – 97. W. BIEDER, “Zur Deutung des kirchlichen Schweigens bei Ignatius von Antiochia“, en: Theologische Zeitschrift 12 (1956) 28 – 43. L. BIELER, “St. Ignatius of Antioch and his Concept of the Christian Church“, en: Grazer Beiträge 1 (1973) 5 – 13. K. BOMMES, Weizen Gotees. Untersuchungen zur Theologie des Martyriums bei Ignatius von Antiochien, Köln, Bonn, 1976. G. BOSSIO, “La dottrina spirituale di Sant’Ignazio d’Antiochia“, en: Salesianum 28 (1966) 519 – 550. A. BRENT, “History and Eschatological Mysticism in Ignatius of Antioch“, en: Ephemerides theologicae Lovanienses 65 (1989) 309 – 329. M. P. BROWN, The Authentic Writtings of Ignatius. A Study of Linguistic Criteria, Durham, 1963. G. CARLOZZO, “L’ellissi in Ignacio di Antiochia e la questione dell’autenticità della recensione lunga“, en: Vetera christianorum 19 (1982) 239 – 256. N. COLLMAR, Biographisch - Bibliographisches Kirchenlexicon 2, Hambourg, 1990, pp. 1251-1255. J. –C. COLSON, Ágape (charité) chez saint Ignace d’Antioche, Paris, 1961. J. –C. COLSON, “Le rôle du presbytérium et de l’évêque dans le contrôle de la liturgie chez saint Ignace d’Antioche et le rôle de Rome au IIe siècle“, en: Paroisse et litourgie 47 (1965) 14 – 24. V. CORWIN, Saint Ignatius and Christianity in Antioch, New Haven, 1960. S. CHARALAMBIDIS, “La tradition apostolique chez saint Ignace d’Antioche“, en: L’année canonique 23 (1979) 133 – 144. P. J. DONAHUE, “Jewish Christianity in the Letters of Ignatius of Antioch, en: Vigiliae christianae 32 (1978) 81 – 93. B. DUPUY, “Aux origines de l’épiscopat. Le corpus des lettres d’Ignace d’Antioche et le ministère d’unité“, en: Istina 27 (1982) 269 – 278. A. ESCALLADA TIJERO, “Carácter escatológico de la identidad humana en la antropología teológica de Ignacio de Antioquía“, en: La ciencia tomista 103 (1976) 27 – 43. M. ESTRADÉ, “Dos frases de la carta de San Ignacio de Antioquia a los romanos (Rom. 5, 1 y Rom. 6, 1) “, en: Helmántica 1 (1950) 310 – 318. I. FERNÁNDEZ DE LA CUESTA, “La unidad comunitaria según san Ignacio de antioquía“, en: Liturgia 18 (1963) 261 – 269. I. FERNÁNDEZ DE LA CUESTA, “Teología de la comunidad en san Ignacio de Antioquía“, en: Lumen 24 (1975) 193 – 228. A. GARCIADIEGO, Katholiké Ekklesía. El significado del epíteto ‘Católica’ aplicado a la ‘Iglesia’ desde san Ignacio de Antioquia hasta Orígenes, Méjico, 1953. R. GRYSON, “Les lettres attribuées à Ignace d’Antioche et l’apparition de l’épiscopat monarchique“, en: Revue de théologie de Louvain 10 (1979) 446 – 453. A. De HALLEUX, “L’Eglise catholique dans la lettre ignacienne aux smyrniotes“, en: Ephemerides theologicae lovanienses 58 (1982) 5 – 24. B. DUPUY, “Aux origines de l’épiscopat. Le corpus des lettres d’Ignace d’Antioche et le ministère d’unité”, en: Istina 27 (1982) 269 – 277. J. W. HANNAH, “The Setting of the Ignatian long recension“, en: Journal of biblical Literature 79 (1960) 221 – 238. A. T. HANSON, The Theology of Suffering in the Pastoral Epistles and Ignatius of Antioch, en: Studia patristica XVII, Oxford, 1982, pp. 694 – 696. J. R. HARRIS, “Genuine and Apocryphal Works of Ignatius of Antioch“, en: Bulletin of the John Rylands Library Manchester 11 (1927) 204 – 231. R. JOLY, Le dossier d’Ignace d’Antioche (Publications de l’Université Libre de Bruxelles, Faculté de Philosophie et Lettres 69), Bruxelles, 1979. Ch. MUNIER, “A propos d’Ignace d’Antioche”, en: Revue des sciences religieuses 54 (1980)55 – 73. Ch. MUNIER, Où on est la question d’Ignace d’Antioche? Bilan d’un siècle de recherches, en: Aufstieg und Niedergang der Römischen Welt, Geschichte und Kultur Roms im Spiegel der Neuren Forschung, Band II, Principat, t. 27:1, Religión (Vorkonstantinisches Christentum: Apostoliche Väter und Apologeten), W. Haase (ed.), Berlin, New – York, 1993, pp. 359 – 484. H. A. MUSURILLO, “Ignatius of Antioch: Gnostic or Essene? A Note on Recent Work“, en: Theological Studies 22 (1961) 103 – 110. R. PADBERG, “Vom gottesdientslichen Leben in der Briefen des Ignatius von Antiochien“, en: Theologie und Glaube 53 (1963) 337 – 347. H. PAULSEN, Studien zur Theologie des Ignatius von Antiochien, Göttingen, 1978. G. PELLAND, “Le dossier des lettres d’Ignace: A propos d’un livre recent“, en: Science et esprit 32 (1980) 261 – 297. O. PERLER, “Das vierte Makkabaeerbuch, Ignatius von Antiochien und die ältesten Martyrerberichte“, en: Rivista di archeologia cristiana 25 (1949) 47 – 72. V. 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W. R. SCHOEDEL, Ignatius of Antioch. A Commentary on the Letters of Ignatius of Antioch, Philadelphia, 1985. R. G. TANNER, Martyrdom in Saint Ignatius of Antioch and the Stoic View of Suicide, en: Studia patristica XVI (Texte und Untersuchungen 129), Berlin, 1985, pp. 201 – 205. R. TERZOLI, “Ignacio e Pseudoignazio (Alcuni termini di confronto) “, en: Rivista di storia e letteratura religiosa 12 (1976) 78 – 93. M. THURIAN, “L’organisation du ministère dans l’Eglise primitive selon saint Ignace d’Antioche“, en: Verbum caro 21 (1967) 26 – 38. G. TRENTIN, Rassegna di studi su Ignazio di Antiochia, en: Studia patristica XIX, Lovain, 1972, pp. 75 - 87. G. TRENTIN, Agape. Una interpretazione teologica delle lettere di Ignazio d’Antiochia, Patavii, 1973. Ch. TREVETT, “Prophecy and Anti – Episcopal Activity. A Third Error Combatted by Ignatius?“, en: Journal of Ecclesiastical History 34 (1983) 1 – 18. Ch. TREVETT, “Anomaly and Consistency: Josep Rius – Camps on Ignatius and Matthew“, en: Vigiliae christianae 38 (1984) 165 – 171. A. VILELA, “Le Prespytérium selon saint Ignace d’Antioche“, en: Bulletin de littérature ecclésiastique 74 (1973) 161 – 186. H. J. VOGT, “Ignatius von Antiochien über den Bischop und seine Gemeinde“, en: Theologische Quartalschrift 158 (1978) 15 – 27. R. WEIJENBORG, Les lettres d’Ignace d’Antioche, étude critique, littéraire et de théologie, traducido del holandés al francés por B. Héroux, Leiden, 1969. R. WEIJENBORG, “Is Evagrius Ponticus the Author of the Longer Recension of the Ignatian Letters?“, en: Antonianum 44 (1969) 339 – 347. R. WINLING, “Datation des lettres d’Ignace d’Antioche. Notes de lecture, recherche thématique”, en: Revue des sciences religieuses 54 (1980) 259 – 265. R. WINLING, “A propos de la datation des lettres d’Ignace d’Antioche. Notes de lecture à l’ocasion d’une recherche thématique“, en: Recherches de science religieuse 54 (1980) 259 – 265. Th. ZAHN, Ignatius von Antiochien, Gotha, 1873. P. S. ZANETTI, Bibliografia eucaristica Ignaziana recente, en: Miscellanea Liturgica I, G. Lescaro, (ed.), Roma, 1966, pp. 341 – 389. S. ZAÑARTU, “Aproximaciones a la cristología de Ignacio de Antioquía“, en: Teología y vida 21 (1980) 115 – 127. S. ZAÑARTU, “Aproximaciones a la eclesiología de Ignacio de Antioquía“, en: Stromata 38 (1982) 243 – 281.






 



[1] Les Lettres d’Ignace d’Antioche, Étude Critique, Littéraire et de Théologie, traducido del holandés al francés por B. Héroux, Leiden. [2] JOSEP RIUS i CAMPS, “Las Cartas Auténticas de Ignacio, el obispo de Siria”, en: Revista Catalana de Teologia 2 (1977) 31 - 149; “La Interpolación en las Cartas de Ignacio. Contenido, Alcance, Simbología y su Relación con la Didascalia”, en: Revista Catalana de Teologia 2 (1977) 285 - 371. Todos estos artículos fueron posteriormente refundidos y completados en el libro titulado: The Four Authentic Letters of Ignatius, the Martyr. A Critical Study based on the Anomalies Contained in the Textus Receptus, Roma, 1979. [3] Le dossier d’Ignace d’Antioche (Publications de l’Université Libre de Bruxelles, Faculté de Philosophie et Lettres 69), Bruxelles. [4] “Les lettres attribuées à Ignace d’Antioche et l’apparition de l’épiscopat monarchique”, en: Revue théologique de Louvain 10 (1979) 450 ss.



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