¡Dios bendiga a la Arzobispa de Canterbury!, Sarah Mullally!
- hace 6 días
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por Javier Otaola
El nombramiento de Sarah Mullally como la primera mujer arzobispa de Canterbury en marzo de 2026 ha marcado ya un hito histórico, consagrandola como la máxima autoridad espiritual de la Comunión Anglicana en su conjunto. Este hecho era el paso lógico una vez que hace décadas que las mujeres han sido recibidas con naturalidad en el sacerdocio.

Antes de consagrarse como sacerdote en la Iglesia tuvo una carrera destacada en el sistema de salud británico: fue enfermera y llegó a ocupar el cargo de Chief Nursing Officer de Inglaterra, uno de los puestos más importantes en la sanidad pública. Su camino religioso comenzó más tarde, tras años de servicio en hospitales, y avanzó rápidamente hasta convertirse en obispa de Londres en 2018. Su perfil combina vocación social, liderazgo institucional y una mirada moderna en el seno de una larga tradición eclesiástica con más de 1.400 años de historia. Asume el liderazgo espiritual de unos 80 millones de anglicanos, en un momento clave para la Comunión Anglicana. En sus primeras palabras tras su confirmación, Mullally afirmó que, si bien el cargo representa una "enorme responsabilidad", tiene una sensación de "paz y confianza en que Dios la guiará".
De 1998 a 2001, Mullally se formó para ser ordenada como ministra en el St Augustine's College of Theology. Estudió Teología en la Universidad de Kent durante este período y recibió su diploma en 2001. Se ordenó en la iglesia de Inglaterra; se hizo diácona en Michaelmas (30 de septiembre) en la catedral de Southwark y se ordenó como sacerdote en la siguiente Michaelmas[1] (5 de octubre de 2002) en Holy Trinity (Clapham). Las dos veces recibió el sacramento de manos de Tom Butler, obispo de Southwark. De 2001 a 2004 ejerció su curato como ministra no remunerada (a tiempo parcial) en la parroquia de Battersea Park, en la diócesis de Southwark.
El arzobispo de Canterbury, jefe religioso de la Iglesia de Inglaterra, no tiene ninguna autoridad formal fuera de su jurisdicción, pero es reconocido como jefe simbólico de la Comunión anglicana mundial. Entre los otros primados, él es un primus inter pares, o «primero entre iguales». Si se compara al arzobispo de Canterbury con otros líderes religiosos, como el papa católico, esto es debido únicamente a su papel prominente y su proyección en los medios de comunicación, puesto que no posee ninguna autoridad formal fuera de Inglaterra, pero las Iglesias no se pueden considerar parte de la Comunión anglicana a menos que estén en completa comunión con él.
Además de la autoridad moral y símbolo de unidad que se le reconoce al arzobispo —en este caso a la arzobispa de Canterbury— en toda la Comunión Anglicana, esta tiene otros instrumentos de unidad, a saber:
La Conferencia de Lambeth (reunida por primera vez en 1867) es la más antigua instancia internacional de consulta. Es un foro para los obispos de la Comunión, donde refuerzan su unidad y manifiestan el carácter colegiado del episcopado. Sirve también para aprobar puntos de referencia para las decisiones de cada provincia. Se reúne cada diez años y la invitación corresponde al arzobispo de Canterbury.
El Consejo Consultivo Anglicano (reunido por primera vez en 1971) fue creado por una resolución de la Conferencia de Lambeth de 1968, y se reúne habitualmente cada tres años. Al Consejo concurren representantes del episcopado, del clero y del laicado elegidos por las treinta y ocho provincias. Este cuerpo posee una secretaría permanente, la Oficina de la Comunión Anglicana, de la cual el arzobispo de Canterbury es presidente.

La Reunión de los Primados (reunida por primera vez en 1979) es la instancia más reciente de consulta y deliberación internacional. Fue convocada por primera vez por el arzobispo Donald Coggan como un foro para el “pensamiento pausado, la oración y la consulta profunda”.
[1] Michaelmas o Fiesta de los Santos Miguel, Gabriel, Uriel y Rafael, Fiesta de los Arcángeles, o Fiesta de San Miguel y de todos los Ángeles, es una fiesta cristiana observada en el calendario litúrgico católico, anglicano, el luterano o de ciertas iglesias ortodoxas el 29 de septiembre, situándose cerca del equinoccio de otoño en el hemisferio norte, o el 8 de noviembre en las iglesias ortodoxas griega y rumana.
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