¿Creer sin congregarse?


En medio de la pandemia me pregunto si la decadencia en la asistencia a nuestros templos responde al proceso de secularización o sea que algunas personas creen sin pertenecer. El postmodernista David Lyon señala que los Mass Media, el consumismo y el materialismo ha llevado a miles de personas al concepto de Iglesia Electrónica, espacio en el que el tele-evangelismo ha separado a la religión de las iglesias locales; y la ha recolocado en nuestros televisores y demás pantallas. De hecho, Danièle Hervieu-Leger habló de “ir de compras espirituales”, lo cual es sintomático de la era de la libre elección. Así, asistir a la iglesia se ha convertido en una elección personal y no, por tanto, algo natural, una tradición familiar o un sentido de obligación. Es más: parece que es posible creer en Cristo y sus valores y vivir de acuerdo a los mismos sin por ello pertenecer a una comunidad. Algunos podrían replicar que su fe no tiene nada que ver con acudir a la iglesia, es decir, la comunidad de los creyentes en Cristo.


La socióloga Grace Davie analiza el gran descenso en la práctica religiosa en el Reino Unido desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Ella se refiere a la idea de congregación tal como es descrita en Hechos 1:14 (NTV): Todos se reunían y estaban constantemente unidos en oración junto con María la madre de Jesús, varias mujeres más y los hermanos de Jesús.


Hoy, la Iglesia de Inglaterra idea modos de atraer a más fieles. Ahí reside la tentación de medir sus resultados al estilo de cualquier empresa familiarizada con el balance de ganancias y pérdidas. ¿Es posible medir el crecimiento en la fe de una comunidad y su grado de compromiso con los valores cristianos? Más aún, ¿puede valorarse su apuesta por difundir la palabra de Dios más allá de la comunidad reunida domingo tras domingo?


Durante la pandemia, miles de anglicanos han mantenido sus celebraciones litúrgicas a través de Youtube, Twitch o Facebook, entre otras aplicaciones. En algunos casos el feedback ha sido posible gracias a Zoom y los no capaces de conectarse a la Red de Redes han recibido asistencia espiritual por vía telefónica. Sin embargo, para muchos la Semana Santa ha sido perturbadora, impotentes, en soledad y víctimas de cierta pérdida de sentido.


¿Podemos aún sentir o, más aún, hablar de unidad? Pese a que los templos están aún vacíos la iglesia continúa funcionando como un símbolo de su confianza en la habilidad de Dios para encontrarnos allá donde estemos. Aun dispersos y no congregados, hemos obrado con amor como una iglesia unida y real.


Durante mi Grado en Estudios Eclesiásticos un profesor nos preguntó si una Misa retransmitida por televisión era merecedora de respeto; y si el sacramento era efectivo considerando que los televidentes no se congregan con el resto de la comunidad. Eran otros tiempos. Corría 1994, en el que Motorola presentaba su Bag Phone, un año antes de que Yahoo ofreciera su motor de búsqueda y varios años antes de la propagación del Internet 2.0 y del nacimiento de Netflix. Fue también el año en que Sony lanzó su primera Play Station y Daily Telegraph se convirtió en el primer diario con edición digital. En 2020, la Iglesia de Inglaterra compite con una amplia como tentadora oferta de entretenimiento accesible las 24 horas del día. Y, para miles de británicos, los Domingos son la ocasión ideal para disfrutar de su tiempo libre o, simplemente, descansar después de una dura semana laboral.

La sacerdote Emma Percy se pregunta si medimos acertadamente el grado de éxito o fracaso de los afanes de la Iglesia. En su obra What clergy do (“Lo que el clero hace”) habla de construir una iglesia “suficientemente buena” (good enough) con la ayuda del Espíritu Santo. La experiencia de la liturgia online durante el confinamiento nos hace no sólo más resilientes sino también más conscientes de la existencia de miembros potenciales del Cuerpo de Cristo más allá de los muros de nuestras parroquias; y que, también en tiempo de crisis y zozobra, permanecen firmes en la fe, como los apóstoles en el libro de los Hechos que estos días leemos. Supongo que, simplemente, “creen sin congregarse”.


Raul Arkaia about.me/RaulArkaia


Navarro, residente en Inglaterra, trabaja para la Comunión Anglicana como Lay Elder en su tiempo libre. .

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