El Pacto de la Comunión Anglicana

El Pacto de la Comunión Anglicana

Introducción al Texto del Pacto

“Esta vida nos fue revelada: nosotros la vimos y damos testimonio de ella, y les

anunciamos a ustedes esta vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos ha

manifestado. Les anunciamos, pues, lo que hemos visto y oído, para que ustedes estén

unidos con nosotros, como nosotros estamos unidos con Dios el Padre y con su Hijo

Jesucristo. Escribimos estas cosas para que nuestra alegría sea completa” (I Juan 1.2-4).

1. Dios nos ha llamado a la comunión en Cristo Jesús (I Cor 1.9). Esta comunión nos

fue revelada por el Hijo como la misma vida divina de Dios la Trinidad. ¿Qué es esta

vida a nosotros revelada? San Juan deja claro que la comunión de vida en la Iglesia

participa en la comunión que es la vida divina misma, la vida de la Trinidad. Esta vida

no es una realidad remota de nosotros, sino una que ha sido “vista” y de la que se ha

dado testimonio por los apóstoles y sus seguidores: “en la comunión de la Iglesia

compartimos de la vida divina”. 1 Esta vida de Dios Uno, Padre, Hijo y Espíritu Santo,

se moldea y manifiesta a sí misma a través de la misma existencia y ordenamiento de

la Iglesia.

2. Nuestro llamado divino a la comunión está establecido en los propósitos de Dios

para toda la Creación (Efe 1.10, 3.9ss). Se extiende a toda la humanidad, de manera

que, en nuestro compartir de la vida de Dios como Padre, Hijo y Espíritu Santo, Dios

pudiera restaurar en nosotros la imagen divina. A través del tiempo, de acuerdo con

las Escrituras, Dios ha extendido este llamado por medio de pactos que hizo con Noé,

Abraham, Israel y David. El profeta Jeremías anhelaba un nuevo pacto, no escrito en

lajas de piedra, sino sobre el corazón (Jer 31.31-34). En Jesucristo, el Hijo de Dios,

nos es dado un nuevo pacto, establecido en “su sangre… derramada por muchos para

el perdón de los pecados” (Mt 26.28), afirmado en su resurrección de los muertos (Ef

1.19-23) y sellado con el don del Espíritu Santo, derramado en nuestros corazones

(Rom 5.5). Somos bautizados en este pacto de la muerte al pecado y la nueva vida en

Cristo, y nos es dado el poder para compartir la comunión de Dios en Cristo con toda

persona, por toda la tierra y la Creación entera.

3. Humildemente, reconocemos que este llamado y don de la comunión demanda

responsabilidades para con nuestra vida en común ante Dios mientras buscamos, en

gracia, cómo ser fieles en nuestro servicio a los propósitos de Dios para el mundo.

Reunidos en la Iglesia universal, que es el Cuerpo de Cristo, esparcido por toda la

tierra, servimos a este evangelio cuando somos capacitados para ser uno, cruzando las

barreras del pecado y la alienación humanas (Ef 2.12-22). Las formas de esta vida en

la Iglesia, que vive cautivada por el misterio de la comunión divina, revela a los

poderes hostiles y divisivos del mundo “las múltiples sabidurías de Dios” (Ef. 3.9-10).

Fidelidad, honestidad, gentileza, humildad, paciencia, perdón y el amor mismo,

vividos en deferencia y servicio mutuos (Mc 10.44-45) entre el pueblo de la Iglesia y

1 La Iglesia del Dios Trino, La Declaración de Chipre de la Comisión Internacional del Dialogo Teológico

Anglicano Ortodoxo, 2007, párrafo 1,2.

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a través de sus ministerios, contribuyen a la edificación del Cuerpo de Cristo, mientras

crece hacia la madurez (Ef 4.1-6, Col 3.8-17).

4. En la providencia de Dios, que persiste aún sobre nuestras divisiones, causadas por el

pecado, varias familias de iglesias han crecido dentro de la Iglesia universal y a lo largo

de toda su historia. Entre estas familias está la Comunión Anglicana, que provee un

carisma e identidad particulares entre quienes siguen y sirven a Jesús. Reconocemos la

maravilla, belleza y reto de mantener la comunión en esta familia de iglesias, como

también reconocemos la necesidad de compromiso y disciplina mutuos como

testimonio de la promesa de Dios en un mundo y un tiempo de inestabilidad, conflicto y

fragmentación. Por tanto, hacemos pacto común como iglesias de esta Comunión

Anglicana a fin de ser fieles a las promesas de Dios a través de la fe histórica que

confesamos, nuestro culto común, nuestra participación en la misión de Dios y nuestra

vida en común.

5. Pactar en común no tiene como propósito cambiar el carácter de esta expresión

Anglicana de la fe cristiana. Más bien, reconocemos la importancia de renovar, en

forma solemne, nuestro compromiso mutuo, y la comprensión común de la fe y el orden

que hemos recibido, de manera que los lazos de afecto que nos mantienen juntos

puedan ser reafirmados e intensificados. Hacemos esto a fin de reflexionar, en nuestras

relaciones de los unos con los otros, sobre la fidelidad de Dios y sus promesas para

nosotros en Cristo Jesús (2 Cor 1.20-22).

6. Somos un pueblo que vive, aprende y ora con y según las Escrituras como la Palabra

de Dios. Buscamos adorar a Dios en acción de gracias y alabanza y hacemos

intercesión por las necesidades humanas en todas partes, a través de la oración común,

unidos a través de muchas culturas e idiomas. Somos privilegiados en compartir la

misión de los apóstoles de traer el evangelio de Cristo a todos los pueblos y naciones,

no sólo con palabras, sino también en actos de compasión y justicia que den testimonio

del carácter de Dios y del triunfo de Cristo sobre el pecado y la muerte. Nos ofrecemos

a nosotros mismos como siervos de una unidad mayor entre todos los cristianos

divididos en el mundo. Que el Señor nos asista en `no predicarnos a nosotros mismos,

sino a Jesucristo como Señor; nosotros nos declaramos simplemente servidores de

ustedes por amor a Jesús.´ (2 Cor 4.5).

7. Nuestra fe incorpora un testimonio coherente de lo que hemos recibido de la Palabra

de Dios y del venerable testimonio de la Iglesia a través de generaciones. Nuestra vida

común refleja las bendiciones de Dios (aún cuando también expone nuestra falta de fe,

esperanza y amor) en agrandar nuestra Comunión hacia una verdadera familia global.

La misión que buscamos está en servir las grandes promesas de Dios en Cristo, que

abrazan a todas las personas y al mundo que Dios tanto ama. Esta misión es llevada a

cabo en responsabilidad y mayordomía compartidas de los recursos disponibles, y en

interdependencia entre nosotros y toda la iglesia.

8. Nuestra plegaria es que Dios habrá de redimir nuestros empeños y debilidades,

renovar y enriquecer nuestra vida común y usar la Comunión Anglicana para dar

testimonio efectivo en todo el mundo, trabajando con todas las personas de buena

voluntad, por la vida y esperanza que hay en Cristo Jesús.

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El Pacto de la Comunión Anglicana

Preámbulo

Nosotras, como iglesias de la Comunión Anglicana, bajo el Señorío de Jesucristo,

solemnemente pactamos juntas en las siguientes afirmaciones y compromisos. Como

pueblo de Dios, procedentes de ´todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos´ (Ap

7.9), hacemos esto a fin de proclamar más efectivamente, en nuestros diferentes

contextos, la gracia de Dios revelada en el evangelio, para ofrecer el amor de Dios en

respuesta a las necesidades en el mundo, para mantener la unidad del Espíritu en el

vínculo de la paz, y junto a todo el pueblo de Dios, alcanzar la plena estatura de Cristo

(Ef. 4.3,13).

Sección Uno: Nuestra Herencia de Fe

1.1 Cada Iglesia afirma:

(1.1.1) su comunión en la iglesia una, santa, católica y apostólica, adorando al Dios

Verdadero y Uno, Padre, Hijo y Espíritu Santo

(1.1.2) la fe católica y apostólica recibida de forma única en las Sagradas Escrituras y

afirmada en los credos católicos, cuya fe la iglesia está llamada a proclamar, de forma

renovada, en cada generación2. Los formularios históricos de la Iglesia de Inglaterra,3

forjados en el contexto de la Reforma Europea y reconocidos y adoptados, de formas

diversas, en la Comunión Anglicana, dan testimonio auténtico de esta fe

(1.1.3) las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamentos que contienen todas

las cosas necesarias para la salvación, y como la regla y norma última de fe4

(1.1.4) el Credo de los Apóstoles, como el símbolo bautismal, y el Credo Niceno,

como declaración suficiente de la fe Cristiana5

(1.1.5) los dos sacramentos ordenados por Cristo mismo –bautismo y la cena del

Señor- administrados con el uso indefectible de las palabras de Cristo de la

institución, y los elementos ordenados por él6

(1.1.6) el episcopado histórico, adaptado localmente en los métodos de su

administración a las diversas necesidades de las naciones y pueblos llamados por Dios

a la unidad de Su Iglesia7

(1.1.7) los patrones compartidos de nuestra plegaria común y liturgia que forman,

sostienen y alimentan nuestra adoración de Dios y nuestra fe y vida comunes

2 cf. Prefacio a la Declaración de Asentimiento, Canon C15 de la Iglesia de Inglaterra.

3 Los 39 Artículos de Religión, el Libro de Oración Común 1662 y el Ordinal para Obispos, Sacerdotes y

Diáconos.

4 Cuadrilátero Chicago-Lambeth 1886/1888

5 Cuadrilátero Chicago-Lambeth 1886/1888

6 cf. Cuadrilátero Chicago-Lambeth 1886/1888, Prefacio a la Declaración de Asentimiento, Canon C15 de la

Iglesia de Inglaterra.

7 cf. Cuadrilátero Chicago-Lambeth 1886/1888

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(1.1.8) su participación en la misión apostólica a todo el pueblo de Dios, y que esta

misión es compartida con otras iglesias y tradiciones más allá de este Pacto.

1.2 En nuestro vivir de esta herencia de fe, en común y en contextos diferentes,

cada Iglesia, confiada en el Espíritu Santo, se compromete a:

(1.2.1) enseñar y actuar en continuidad y consonancia con la Escritura y la fe, orden y

tradición católica y apostólica, como ha sido recibida por las Iglesias de la Comunión

Anglicana, conscientes de los concilios comunes de la Comunión así como de

nuestros acuerdos ecuménicos

(1.2.2) sostener y proclamar un patrón Cristiano teológico y moral de razonamiento y

disciplina que está enraizado y que responda a la enseñanza de las Sagradas Escrituras

y la tradición católica

(1.2.3) dar testimonio, en este razonamiento, de la renovación de la humanidad y de

todo el orden creado a través de la muerte y resurrección de Cristo, y a reflejar la

santidad que Dios, en consecuencia, concede a, y requiere de, su pueblo

(1.2.4) escuchar, leer, marcar, aprender y digerir internamente las Escrituras en

nuestros diferentes contextos. Informados por la lectura atenta y comunitaria –y el

costoso testimonio de- las Escrituras por todos los fieles, por la enseñanza del

episcopado y los sínodos, así como por los resultados del estudio riguroso de

académicos laicos y ordenados

(1.2.5) asegurar que los textos bíblicos sean recibidos, leídos e interpretados con

fidelidad, respeto, generosidad y coherencia, con la expectativa de que las Escrituras

sigan iluminando y transformando la Iglesia y sus miembros, y a través de ellos, a

individuos, culturas y sociedades

(1.2.6) alentar y estar abierta al liderazgo profético y fiel en el ministerio ordenado y la

misión a fin de habilitar al Pueblo de Dios a responder, con testimonio valiente al poder

del evangelio en el mundo

(1.2.7) buscar en todas las cosas el afirmar la obligación solemne de alimentar y

sostener la comunión eucarística, de acuerdo con las disciplinas canónicas existentes,

mientras nos esforzamos, en la gracia de Dios, por la plena realización de la comunión

de todas las personas de fe Cristiana

(1.2.8) trabajar por un peregrinar continuo y común con todo el Cuerpo de Cristo, a

fin de discernir la plenitud de la verdad a que nos guía el Espíritu, a fin de que pueblos

de todas las naciones puedan ser liberados para recibir vida nueva y abundante en el

Señor Jesucristo.

Sección Dos: La Vida Que Compartimos: Nuestra Vocación Anglicana

2.1 Cada Iglesia afirma:

(2.1.1) la comunión como un don de Dios dado para que el pueblo de Dios, de este a

oeste y de norte a sur, pueda en común declarar la gloria del Señor y ser signo del

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reinado de Dios en el Espíritu Santo y los primeros frutos en el mundo de la redención

efectuada por Dios en Cristo

(2.1.2) su gratitud por la providencia divina de gracia extendida a nosotros a través de

las edades: nuestros orígenes en la Iglesia de los apóstoles; las antiguas tradiciones

comunes; la rica historia de la Iglesia en las islas Británicas e Irlanda, las

transformaciones de la Reforma, y nuestro crecimiento a una comunión mundial a

través de la obra misionera expansiva de la Iglesia: nuestra continua transformación

por el Espíritu Santo a través de los dones y testimonio sacrificial de creyentes

Anglicanos en todo el mundo, y nuestro llamado a una vida de comunión más

completamente desarrollada

(2.1.3) en humildad, nuestro llamado al continuo arrepentimiento: por nuestra

impaciencia y falta de caridad en reconocer a Cristo en ´la otra persona´; nuestro uso

indebido de los dones divinos de gracia; nuestro fracaso en obedecer el llamado de

Dios a servir; y nuestra explotación de los unos por los otros

(2.1.4) el imperativo de la misión de Dios a que está llamada la Comunión Anglicana,

una vocación y bendición en que cada Iglesia comparte con las otras en Cristo de la

obra de establecer el reinado de Dios. Mientras la Comunión continúa desarrollándose

en una familia mundial de iglesias interdependientes, aceptamos los retos y las

oportunidades para la misión al nivel local, regional e internacional. En esto,

atesoramos nuestra herencia misionera como algo que ofrece a los cristianos y

cristianas de la Comunión Anglicana oportunidades distintivas para la colaboración en

la misión

(2.1.5) que nuestra misión común es una misión compartida con otras Iglesias y

tradiciones más allá de este Pacto. Aceptamos las oportunidades para el

descubrimiento de la vida del evangelio todo, y por la misión y reconciliación

compartidas con la Iglesia en todo el mundo. Afirmamos la vocación ecuménica del

Anglicanismo a la unidad plena y visible de la Iglesia según la plegaria de Cristo de

que “todos sean uno”. Es con todos los santos, en todo tiempo y lugar, que habremos

de comprender las verdaderas dimensiones del amor redentor e inmensurable de

Cristo.

2.2 Reconociendo estas afirmaciones, cada Iglesia, dependiendo en el Espíritu

Santo, se compromete a:

(2.2.1) responder al llamado de Dios a llevar a cabo la evangelización y a compartir

en la misión sanadora y reconciliadora “por nuestro mundo, bendito, pero también

fracturado, herido y caído”8 y, con responsabilidad mutua, compartir nuestros dones

espirituales y materiales, todos recibidos de Dios, para esta tarea

(2.2.2) llevar a cabo esta misión, que es la misión de Dios en Cristo9

(2.2.2.a) “proclamar las Buenas Nuevas del Reinado de Dios” y traer a todos al

arrepentimiento y a la fe

8 Informe IASCOME, CCA-13

9 Las Cinco Marcas de Misión aparecen en el Informe MISSIO de 1999, que se basó en trabajo realizado en CCA 6

y CCA 8.

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(2.2.2.b) “enseñar, bautizar y sostener a nuevos creyentes”, haciendo discípulos de

todas las naciones (Mt 28.19) a través del poder inspirador del Espíritu Santo10 y

llevándoles al Cuerpo Uno de Cristo, cuya fe, llamado y esperanza son uno en el

Señor (Ef 4.4-6)

(2.2.2.c) “responder a las necesidades humanas por medio del servicio de amor”,

descubriendo el reinado de Dios a través del ministerio humilde a quienes más lo

necesitan (Mc 10.42-45; Mt 18.4; 25.31-45)

(2.2.2.d) “buscar la transformación de las estructuras injustas de la sociedad” mientras

la Iglesia se yergue vigilante con Cristo proclamando tanto el juicio como la salvación

a las naciones del mundo11 y manifestando el poder transfigurador del Espíritu a

través de nuestras acciones en nombre de la justicia de Dios12

(2.2.2.e) “esforzarse por salvaguardar la integridad de la creación y por sostener y

renovar la vida de la tierra” como aspectos esenciales de nuestra misión en

comunión13

(2.2.3) a involucrarse en esta misión con humildad y apertura a nuestra propia y

continua conversión frente a nuestra propia infidelidad y pobreza de testimonio

(2.2.4) revivir y renovar estructuras de misión que despertarán y retarán a todo el

pueblo de Dios para trabajar, orar y ofrendar por la expansión del evangelio

(2.2.5) ordenar su misión en la adoración gozosa y reverente de Dios, en acción de

gracias en nuestra comunión eucarística “Cristo es la fuente y propósito de la unidad

de la Iglesia y de la renovación de la comunidad humana”.14

Sección Tres: Nuestra Unidad y Vida Común

3.1 Cada Iglesia afirma:

(3.1.1) que por nuestra participación en el Bautismo y la Eucaristía, somos

incorporados en el cuerpo de la Iglesia de Jesucristo, y somos llamados por Cristo

para procurar todas las cosas que edifican la paz y constituyen nuestra vida común.

(3.1.2) su resolución de vivir en una Comunión de Iglesias. Cada iglesia, con su

episcopado en sínodo, ordena y regula sus propios asuntos y su responsabilidad local

para la misión a través de su propio sistema de gobierno y ley y es por ello descrita

como viviendo “en comunión con autonomía y responsabilidad”.15 Confiando en el

Espíritu Santo, que nos llama y habilita para compartir una vida de adoración común y

plegaria mutua, en afecto mutuo, compromiso y servicio, buscamos afirmar nuestra

vida común a través de aquellos Instrumentos de Comunión por medio de los cuales

nuestras Iglesias son habilitadas para conformarse, en común, a la mente de Cristo.

Las Iglesias de la Comunión Anglicana están unidas, “no por una autoridad legislativa

10 Church as Communion n26

11 CMI 1954 Evanston, Christ the Hope of the World

12 Declaración de Moscú, 43

13 IARCCUM, Growing Together in Unity and Mission,118

14 Bautismo, Eucaristía y Ministerio, CMI

15 Carta desde Alejandría, Reunión de Primados, Marzo 2009

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y ejecutiva central, sino por la lealtad mutua sostenida a través del consejo común del

episcopado en conferencia”16 y de los otros Instrumentos de Comunión.

(3.1.3) el rol central del episcopado, como guardianes y maestros de la fe, sus líderes en

misión, y como signo visible de unidad, representando la Iglesia universal ante la iglesia

local, y la Iglesia local ante la universal y las Iglesias locales las unas antes las otras.

Este ministerio es ejercido de forma personal, colegiada y dentro de la comunidad

eucarística. Recibimos y mantenemos el triple ministerio histórico de episcopado,

sacerdocio y diaconado, ordenados para el servicio en la Iglesia de Dios, al llamar a

todas las personas bautizadas hacia la misión de Cristo.

(3.1.4) la importancia de los instrumentos en la Comunión Anglicana para asistir en el

discernimiento, articulación y ejercicio de nuestra fe compartida y vida y misión

común. La vida de comunión incluye una interacción continua con las diversas

expresiones de autoridad apostólica, de sínodos y concilios episcopales al testimonio

local, en una forma que continuamente interpreta y articula la fe común de la

membresía de la Iglesia (consensus fidelium). Junto a los muchos y variados vínculos

que sostienen nuestra vida común, reconocemos en particular cuatro instrumentos a

nivel de la Comunión Anglicana que expresan este servicio cooperativo en la vida de

comunión.

I. Concedemos al Arzobispo de Canterbury -como obispo de la Sede de

Canterbury, con la que anglicanos y anglicanas han estado históricamente en

comunión- una primacía de honor y respeto entre el colegio episcopal en la

Comunión Anglicana como primero entre iguales (primus inter pares). Como

punto focal y medio de unidad, el Arzobispo reúne y trabaja con la Conferencia de

Lambeth y la Reunión de Primados y preside en el Consejo Consultivo Anglicano.

II. La Conferencia de Lambeth expresa la colegialidad episcopal en todo el

mundo, y reúne al episcopado para orar juntos, consejo, consulta y aliento

común en su ministerio de guardianes de la fe y unidad de la Comunión y de

equipamiento de toda la Iglesia para la obra ministerial (Ef. 4.12) y misionera.

III. El Consejo Consultivo Anglicano está formado por representantes laicos,

clericales y episcopales de nuestras Iglesias17. Facilita el trabajo cooperativo de

las Iglesias de la Comunión Anglicana, coordina aspectos de la obra

internacional ecuménica y misionera, llama a las Iglesias a la responsabilidad

mutua y la interdependencia, y aconseja en cuanto a estructuras en desarrollo de

nuevas provincias18.

IV. La Reunión de Primados es convocada por el Arzobispo de Canterbury para

apoyo mutuo, oración y consejo. La autoridad que los primados traen a la

reunión proviene de sus mismas posiciones como obispos principales de sus

Provincias, y el hecho de que están en conversación con sus respectivas

Cámaras de Obispos y localizados en sus propias estructuras sinodales.19 En la

Reunión de Primados, los Primados y Moderadores son llamados a trabajar

como representantes de sus Provincias, en colaboración los unos con los otros

16 Conferencia de Lambeth 1930

17 Constitución del CCA, Art. 3

18 cf. Los objetivos del CCA aparecen en el artículo 2 de su Constitución.

19 Informe del Grupo de Continuidad Windsor, 69.

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respecto a temas doctrinales, morales y pastorales que tienen implicaciones para

toda la Comunión.

Es la responsabilidad de los Instrumentos el consultar con, responder a y ofrecer

apoyo unos a otros y a las Iglesias de la Comunión.20 Cada Instrumento puede iniciar

y recomendar un proceso de discernimiento y una dirección para la Comunión y sus

Iglesias.

3.2. Reconociendo nuestra vida interdependiente, cada Iglesia, dependiendo en el

Espíritu Santo, se compromete a:

(3.2.1) considerar el bien común de la Comunión en el ejercicio de su autonomía, para

así apoyar la obra de los Instrumentos de Comunión con los recursos materiales y

espirituales a su disposición, y a recibir su obra con una prontitud para enfrascarse en

la reflexión, basada en sus consejos, y a esforzarse por acomodar sus

recomendaciones

(3.2.2) respetar la autonomía constitucional de todas las Iglesias de la Comunión

Anglicana, mientras afirmamos nuestra responsabilidad e interdependencia mutuas en el

Cuerpo de Cristo21, y la responsabilidad de cada uno de nosotros para con la Comunión

como un todo22

(3.2.3) invertir tiempo con apertura y paciencia en temas de debate teológico y

reflexión, para escuchar, orar y estudiar los unos con los otros a fin de discernir la

voluntad de Dios. La oración, estudio y debate son una parte esencial de la vida de la

Iglesia mientras busca la guía del Espíritu hacia toda verdad, y a fin de proclamar el

evangelio de forma renovada en cada generación. Algunos temas, que, cuando surgen,

son percibidos como controversiales, o novedosos, podrían evocar una comprensión

más profunda de las implicaciones de la revelación de Dios a nosotros; otros podrían

convertirse en distracciones y aún obstáculos para la fe. Todos estos asuntos necesitan

ser probados por el discernimiento común en la vida de la Iglesia

(3.2.4) buscar una mente común con otras Iglesias, a través de los concilios de la

Comunión, sobre temas de preocupación común, de una forma consistente con las

Escrituras, los standards comunes de la fe, y las leyes canónicas de nuestras iglesias.

Cada Iglesia llevará a cabo la más amplia consulta con las otras Iglesias de la

Comunión Anglicana y con los Instrumentos y Comisiones de la Comunión.

(3.2.5) actuar con diligencia, cuidado y cautela respecto a cualquier acción que pueda

provocar controversia, que por su intensidad, sustancia o alcance, pueda amenazar la

unidad de la Comunión y la efectividad o credibilidad de su misión.

(3.2.6) en situaciones de conflicto, a participar en conversaciones mediadas, que

involucran reuniones cara a cara, parámetros de común acuerdo y la disposición de

completar el proceso.

(3.2.7) considerar que nuestros lazos de afecto y el amor de Cristo nos obliga a

siempre mantener el más alto nivel de comunión posible.

20 cf IATDC, Communion, Conflict and Hope, párrafo 113

21 Congreso de Toronto 1963, y los Diez Principios de Compañerismo.

22 cf. Comuniqué Reunión Primados,Dar es Salaam, Feb 2007.

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Sección Cuatro: Nuestra Vida Común en el Pacto

4. Cada Iglesia afirma los siguientes principios y procedimientos y, dependientes

en el Espíritu Santo, se compromete a sí misma con su implementación.

4.1 Adopción del Pacto

(4.1.1) Cada Iglesia en adopción de este Pacto afirma que entra en el mismo como un

compromiso con una vida relacional dependiente en Dios. Cada Iglesia ofrece,

libremente, su compromiso a otras iglesias, a fin de vivir más plenamente en la

comunión eclesial e interdependencia que son fundacionales para las Iglesias de la

Comunión Anglicana. La Comunión Anglicana es una fraternidad dentro de la Iglesia

Una, Santa, Católica y Apostólica, de Iglesias nacionales o regionales, en la que cada

Iglesia reconoce a las demás en los vínculos de una lealtad común a Cristo expresada

a través de una fe y orden comunes, una herencia compartida de culto, vida y misión,

y una disposición a vivir de forma inter-dependiente.

(4.1.2) Cada Iglesia, al adoptar el Pacto para sí misma, reconoce en las secciones

precedentes una declaración de fe, misión e inter-dependencia de vida que es

consistente con su propia vida y con la doctrina y práctica de la fe Cristiana tal y

como las ha recibido. Asimismo, cada Iglesia reconoce estos elementos como

fundacionales para la vida de la Comunión Anglicana, y por tanto, para las relaciones

entre las Iglesias participantes del Pacto.

(4.1.3) Tal compromiso común no representa sometimiento alguno a ninguna

jurisdicción eclesiástica externa. Nada en este Pacto, de por sí mismo, debe ser

considerado como que altera, en forma alguna, ninguna provisión de la Constitución y

Cánones de Iglesia alguna de la Comunión, ni que limita su autonomía de gobierno.

El Pacto no concede a ninguna Iglesia ni agencia de la Comunión control o dirección

sobre Iglesia alguna de la Comunión Anglicana.

(4.1.4) Cada Iglesia de la Comunión Anglicana, según es reconocida de acuerdo a la

Constitución del Consejo Consultivo Anglicano, es invitada formar parte de este

Pacto, de acuerdo a sus propios procedimientos constitucionales.

(4.1.5) Los Instrumentos de Comunión pueden invitar a otras Iglesias a adoptar el

Pacto usando los mismos procedimientos según han sido definidos por el Consejo

Consultivo Anglicano para la enmienda de su lista de membrecía. La adopción de este

Pacto no confiere derecho de reconocimiento alguno por, ni membrecía en, los

Instrumentos de Comunión, algo que debe ser decidido por estos mismos

Instrumentos de Comunión.

(4.1.6) Este Pacto se hace activo y operante para una Iglesia cuando esa Iglesia adopta

el Pacto a través de los procedimientos de su propia Constitución y Cánones.

4.2 Mantenimiento del Pacto y Resolución de Disputas

(4.2.1) El Pacto opera a fin de expresar los compromisos y responsabilidades comunes

que mantienen a cada Iglesia en la relación de comunión de las unas con las otras. El

reconocimiento de, y la fidelidad a este Pacto capacitan el reconocimiento mutuo y la

comunión. La participación del Pacto implica un reconocimiento por cada Iglesia de

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aquellos elementos que deben ser mantenidos en su propia vida y por la cual es

responsable ante aquellas Iglesias con las que está en comunión, a fin de sostener la

relación expresada en este Pacto.

(4.2.2) El Comité Permanente de la Comunión Anglicana, responsable ante el Comité

Consultivo Anglicano y la Reunión de los Primados, habrá de monitorear el

funcionamiento del Pacto en la vida de la Comunión Anglicana, en nombre de los

Instrumentos de Comunión. En este respecto, el Comité Permanente habrá de ser

apoyado por tales otros comités o comisiones que puedan ser nombradas para asistir

en llevar a cabo esta función y en proveerle de asesoría en cuestiones relacionadas con

el Pacto.

(4.2.3) Cuando surjan dudas en cuanto al significado del Pacto, o en cuanto a la

compatibilidad del Pacto con una acción determinada por una Iglesia participante del

Pacto, es el deber de cada Iglesia participante del Pacto de buscar el cumplimiento de

los compromisos de la Sección 3.2. Tales dudas pueden ser presentadas por una

Iglesia misma, otra Iglesia participante del Pacto, o los Instrumentos de Comunión.

(4.2.4) En aquellas situaciones en que no se haya alcanzado una mente común en

cuanto a algún asunto, el mismo será referido al Comité Permanente. El Comité

Permanente habrá de hacer todo esfuerzo para facilitar el acuerdo, y a este efecto

podrá recibir asesoría de tales entidades como sea apropiado, a fin de determinar la

naturaleza del asunto en cuestión y aquellas consecuencias relacionales que puedan

resultar. Donde sea apropiado, el Comité Permanente habrá de referir la cuestión al

Consejo Consultivo Anglicano y a la Reunión de los Primados, para asesoría.

(4.2.5) El Comité Permanente podrá solicitar a una Iglesia que difiera una acción

controversial. Si una Iglesia declina en diferir dicha acción, el Comité Permanente

podrá recomendar a cualquier Instrumento de Comunión las consecuencias

relacionales que pueden especificar una limitación provisional en, o suspensión de,

ese Instrumento hasta el completamiento del proceso definido más abajo.

(4.2.6) Basado en la asesoría recibida del Consejo Consultivo Anglicano y la Reunión

de Primados, el Comité Permanente podrá hacer una declaración de que una acción o

decisión es o podría ser “incompatible con el Pacto”.

(4.2.7) Sobre la base de la asesoría recibida, el Comité Permanente habrá de hacer

recomendaciones sobre las consecuencias relacionales que surgen de una acción

incompatible con el Pacto. Estas recomendaciones pueden ser dirigidas a las Iglesias

de la Comunión Anglicana o a los Instrumentos de la Comunión, y considerar el punto

hasta el que la decisión de cualquier iglesia participante del Pacto dificulta o limita la

comunión entre esa Iglesia y las otras Iglesias de la Comunión, y las consecuencias

prácticas de tales dificultades o limitaciones. Cada Iglesia o cada Instrumento habrá

de determinar si acepta o no tales recomendaciones.

(4.2.8) La participación en la toma de decisiones del Comité Permanente o de los

Instrumentos de Comunión respecto a la sección 4.2 habrá de limitarse a aquellos

miembros de los Instrumentos de Comunión que son representantes de aquellas

Iglesias que han adoptado el Pacto o que aún se encuentran en el proceso de adopción

del Pacto.

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(4.2.9) Cada Iglesia habrá de poner en su lugar tales mecanismos, agencias o

instituciones, consistentes con su propia Constitución y Cánones como sea necesario

con el fin de supervisar el mantenimiento de las afirmaciones y compromisos del

Pacto en la vida de esa Iglesia, así como para la efectiva relación con los Instrumentos

de Comunión en temas pertinentes al Pacto.

4.3 Retiro del Pacto

(4.3.1) Cualquier Iglesia participante del Pacto puede decidir su retiro del mismo.

Aunque tal retiro no equivale a un retiro automático de los Instrumentos de Comunión

ni un repudio de su carácter Anglicano, sin embargo puede causar el cuestionamiento

del significado del Pacto y de así como de incompatibilidad con los principios

incorporados en el mismo, y activar las provisiones descritas en la sección 4.2

precedente.

4.4 El Texto del Pacto y su enmienda

4.4.1 El Pacto consiste del texto como aparece en este documento en el Preámbulo,

Secciones Una a Cuatro y La Declaración. La Introducción al Texto del Pacto, que

siempre habrá de ser anexada al texto del Pacto, no es parte del Pacto, pero será

considerada como autoritaria en la comprensión del propósito del Pacto.

4.4.2. Cualquier Iglesia participante del Pacto, o Instrumento de Comunión, puede

presentar una propuesta a fin de enmendar el Pacto, ante los Instrumentos de

Comunión, a través del Comité Permanente. El Comité Permanente envirará la

propuesta al Consejo Consultivo Anglicano, la Reunión de Primados, las Iglesias

participantes del Pacto y cualquier otra entidad se considere pertinente, para consulta

y asesoría. El Comité Permanente hará una recomendación sobre la propuesta, a la luz

de la asesoría recibida, y presentará la propuesta –con cualesquiera revisiones- a las

Iglesias participantes del Pacto. La enmienda se hace operativa por su ratificación por

tres cuartas partes de las Iglesias participantes del Pacto. El Comité Permanente

adoptará un procedimiento para la promulgación de la enmienda.

Nuestra Declaración

Con gozo y firme resolución, declaramos nuestras Iglesias como participantes de este

Pacto de la Comunión Anglicana, ofreciéndonos a nosotros mismos para servicio

fructífero y reunirnos más estrechamente en la verdad y el amor de Cristo, a quien con

el Padre y el Espíritu Santo sea la gloria, ahora y por siempre. Amén.

Que el Dios de paz, que resucitó de la muerte a nuestro Señor Jesús, el gran Pastor

de las ovejas, quien con su sangre confirmó su alianza eterna, los haga a ustedes

perfectos y buenos en todo, para que cumplan su voluntad; y que haga de nosotros lo

que él quiera, por medio de Jesucristo. ¡Gloria para siempre a Cristo! Amén.

(Hebreos 13.21,22)

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