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La espiritualidad de René Descartes, por Javier Otaola







René Descartes: "Dios es mi Creador"


Pintura de Descartes, s. XIX, por Francis Hals, Galería de Louvre.




René Descartes (1596 - 1650) es considerado el fundador de la filosofía moderna


Propuso un nuevo método para todas las ciencias y disciplinas, que consiste en un análisis y una síntesis, descomponiendo de los problemas complejos en partes más sencillas, de forma que progresivamente se vayan resolviendo, desde los más básicos hasta los más complejos bajo un principio no sólo de verdad sino también de certeza, de modo que una verdad que no se puede presentar como certeza no respondería al Método cartesiano, sería en todo caso una "verdad" insegura, incierta, quizá probable, incluso quizá razonable pero no a prueba del método de la Razón metódica.


Sus obras filosóficas más destacadas fueron "Reglas para la dirección de la mente" (1628), "Meditaciones Metafísicas" (1641), "Principios de Filosofía" y "Discurso del método" (1637), donde estableció una clara ruptura con la escolástica y la tradición aristotélica, y a la vez, presentó una descripción de las leyes de refracción y reflexión de la luz (dióptrica), y anunció que el empleo de su método serviría de base para probar la existencia de Dios y el alma.





Así mismo, en sus ensayos científicos sobre física, formuló la Ley de inercia, trató sobre el fenómeno del magnetismo, y formuló un método para las matemáticas, estudiando vectores y algoritmos matemáticos.


Descartes, fue un intelectual que ha marcado con su pensamiento la Historia misma del entendimiento humano y fue además un creyente convencido, que a través de su obra se confrontó con otro gran cristiano, Blaise Pascal.


Algunos de sus textos más significativos:

"Esta verdad, pienso, luego existo, era tan firme y segura que no eran capaces de conmoverla las más extravagantes suposiciones de los escépticos, juzgué que podía aceptarla, sin escrúpulo, como el primer principio de la filosofía que buscaba. Para pensar es necesario existir". (DM, IV; AT VI 33: DM, IV ; AT VI 32)


"La existencia de Dios es más cierta que el más cierto de todos los teoremas de la geometría. Para alguien que presta atención a la inmensidad de Dios, es evidente que nada realmente puede existir que no dependa de Él. Esto es cierto no sólo de todo lo que subsiste, pero de todo orden, de toda ley, y de toda razón de la verdad y la bondad... porque Él se determinó a sí mismo hacia aquellas cosas que deberían llevarse a cabo, por esa razón ... ellas son muy buenas; es decir, la razón de su bondad es el hecho por el cuál Él deseó crearlas así". (Sexta Respuesta)


En su obra clave "Discurso del método", Descartes reconoció que era imposible que la Creación se hubiese creado a sí misma a partir de la nada.:


"En relación con los pensamientos que poseía de seres que existen fuera de mí, tales como el cielo, la tierra, la luz, el calor y otros mil, no encontraba dificultad alguna en conocer de dónde provenían pues no constatando nada en tales pensamientos que me pareciera hacerlos superiores a mí, podía estimar que si eran verdaderos, fueran dependientes de mi naturaleza, en tanto que posee alguna perfección; si no lo eran, que procedían de la nada, es decir, que los tenía porque había defecto en mí. Pero no podía opinar lo mismo acerca de la idea de un ser más perfecto que el mío, pues que procediese de la nada era algo manifiestamente imposible y puesto que no hay una repugnancia menor en que lo más perfecto sea una consecuencia y esté en dependencia de lo menos perfecto, que la existencia en que algo proceda de la nada, concluí que tal idea no podía provenir de mi mismo.

De forma que únicamente restaba la alternativa de que hubiese sido inducida en mí por una naturaleza que realmente fuese más perfecta de lo que era la mía y, también, que tuviese en sí todas las perfecciones de las cuales yo podía tener alguna idea, es decir, para explicarlo con una palabra: que fuese Dios." ["Discurso del método". Cuarta parte. Trad. de G. Quintás. 1981. Madrid. Alfaguara]





Pensamientos, Blaise Pascal

"Por Dios entiendo una substancia infinita, eterna, inmutable, independiente, que todo lo conoce, que todo lo puede, por la cuál yo, y todas las otras cosas que existen, si fuera así, fueron creadas. . .

Estas propiedades son tan grandiosas y excelentes, que mientras más atentamente las considero, me siento menos persuadido de que una idea así proceda sólo de mí. Y por lo tanto es absolutamente necesario llegar a la conclusión, de todo lo que he dicho antes, de que Dios existe. Pues aunque yo tenga la idea de substancia en virtud de ser yo una substancia, no podría tener la idea de una substancia infinita, siendo yo finito, si no la hubiera puesto en mí una substancia que verdaderamente fuera infinita..." [Meditaciones metafísicas, (1641).]

Descartes aclaró que no llamaba "substancia infinita" a Dios, en el mismo sentido que llamaba a la "substancia finita". Para él, Dios es independiente del hombre, mientras que el hombre es dependiente de Dios:

"El término no es aplicable a Dios y a las criaturas en el mismo sentido . . . Con respecto a lo que consideramos como cosas o modelos de las cosas, vale la pena examinar cada uno de ellas por sí misma.

Por sustancia no podemos entender nada más que una cosa, que existe de tal forma que no se halla en la necesidad de nada más allá de sí misma con el fin de su existencia."


Y, en verdad, no puede ser concebida sino una sustancia que es absolutamente independiente, y ésta es Dios. Percibimos que todas las otras cosas sólo pueden existir con la ayuda de la concurrencia de Dios. Y, en consecuencia, el término sustancia no se aplica a Dios y las criaturas unívocamente, para adoptar un término familiar en las escuelas, es decir, ninguna significación de esta palabra puede entenderse distintivamente a lo que es común a Dios y a ellos." [“Principios de filosofía” (1644), LI.]


“…Al pasar del conocimiento de Dios al conocimiento de las criaturas, es necesario recordar que nuestro entendimiento es finito, y el poder del Dios, infinito.” ["Principios de filosofía” (1644) XXIV.]


"Yo concibo a Dios como realidad infinita, de modo que nada puede añadirse a su perfección". (Meditación III: En Dios: Que Él Existe)





"Si no supiéramos que todo cuanto en nosotros es real y verdadero proviene de un ser perfecto e infinito, entonces, por claras y distintas que nuestras ideas fuesen, no habría razón alguna que nos asegurase que tienen la perfección de ser verdaderas". (Discurso del Método, IV Parte)