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Entrevista a Alfonso Pérez Ranchal





Alfonso Pérez Ranchal es Diplomado en Teología Pastoral por el CEIBI (Centro de Investigaciones Bíblicas), Licenciado en Teología y Biblia por la Global University y profesor en el CEIBI. Vive en Cádiz.


[1] Me gustaría que empezáramos por el principio y me hablaras de cómo ha sido tu llegada al cristianismo y en particular al cristianismo protestante. Tus orígenes familiares y tu itinerario en el camino de Jesús.



Desde que recuerdo tengo conciencia de creer en Dios. Me crie en un colegio católico en donde había algunos magníficos profesores. Especialmente recuerdo a Isidro que era nuestro tutor. En cuanto a mi primer contacto con una iglesia evangélica lo tuve cuando apenas contaba con once años, en Córdoba. Con el tiempo y por motivos laborales cambié de residencia a la provincia de Cádiz y allí, desde hace tres años, pasé formalmente a la Iglesia Anglicana.


Este último paso se debe a que no encontraba un lugar en el que pudiera vivir una fe que busca, no que lo sepa todo. En esta búsqueda se descubren algunas cosas que no te habían enseñado, autores y posiciones que se salen de lo que se espera. Como consecuencia se pasa por un tiempo de soledad y bastante incomprensión. Afortunadamente ahora pertenezco a una iglesia que hace tiempo ha superado todo lo anterior.



[2] Tu formación como Licenciado en Teología acredita tu vocación de cristiano que no sólo proclama su fe, la vive y la experimenta sino que también la articula en términos de pensamiento: ¿Qué valor añade a tu experiencia religiosa y a tu compromiso cristiano tu vocación teológica?


No concibo una fe que no pueda ser pensada. Con ello me refiero a que la fe no es contraria a la razón sino que la complementa. La razón nos lleva a un lugar que solo puede ser traspasado por la fe. Esto también significa que no se puede rellenar con creencias aquello que no tiene una adecuada articulación racional. La filosofía debe ser también incluida en el anterior binomio. Por haber negado la validez de la filosofía y la razón cierto cristianismo se ha quedado sin verdaderos pensadores, de personas que hagan de puente entre la iglesia y la sociedad en la que viven. Sencillamente las han expulsado de su seno con el consecuente empobrecimiento y pérdida a todos los niveles. Pero es más, se puede decir, sin temor a equivocarnos, que la fe sin una estructura que tenga sentido no es verdadera fe.





[3] En el libro El futuro de la religión (Paidós), escrito junto con el filósofo norteamericano Richard Rorty, el filósofo italiano Gianni Vattimollega a decir: "Nuestra cultura no tendría sentido sin el cristianismo", al mismo tiempo que anuncia que vivimos un tiempo post-cristiano, no en el sentido que el cristianismo haya desaparecido pero si en el sentido de que ha perdido la posición axial que tenía en favor de la Ciencia y la Filosofía ¿Cuál es su opinión como cristiano y teólogo respecto de la atmósfera intelectual y moral del mundo que nos ha tocado vivir? ¿Qué significa hoy en nuestra sociedad post-moderna, pluralista, fragmentaria, fuertemente secularizada la presencia histórica y cultural del cristianismo en sus diferentes versiones? ¿Hasta qué punto esa presencia cultural facilita o dificulta la vivencia del cristianismo como confesión de fe personal?


Vattimo, que se coloca él mismo dentro del catolicismo, defiende sobre todo la influencia del cristianismo en la cultura moderna occidental. Lo hace desde una posición crítica y señala que la metafísica ha muerto aunque el cristianismo tiene lugar en la kénosis tal y como se apunta en Filipenses 2, 5-11. Es así como Dios habla a una sociedad posmoderna que ha enterrado la metafísica, ya no existen metarrelatos. Es una hermenéutica después de la cristiandad.


Mi opinión sobre la atmósfera intelectual y moral de la sociedad occidental no es muy positiva. Creo que estamos viviendo una época de mínimos aunque por supuesto hay excepciones. No es solo que la religión haya sido expulsada de cualquier conversación que se crea “moderna”, sino que lo mismo ha sucedido con la filosofía que está en peligro de desaparición como materia educativa. Ello significa que se ha apostado todo a lo pragmático, a lo rápido, a lo que da resultados sin tener que pensar mucho en las consecuencias o en el sacrificio personal para lograrlo. Las consecuencias son nefastas desde el punto de vista moral y del espíritu.


Lo que parece que no se han percatado en nuestra sociedad secularizada es que muchos de sus logros no nacieron en su seno, sino que hay que ir hasta las páginas del Nuevo Testamento. Que el necesitado y marginado sean considerados, el que puedan defenderse sus derechos y llamar la atención al valor que tienen por el simple hecho de ser personas, se lo debemos a Jesús de Nazaret. Por ello la influencia del cristianismo en nuestra cultura es enorme, de hecho la misma no se comprende sin este y sin el derecho romano y el pensamiento griego. Es esta presencia la que debe ser destacada y desde ahí presentar nuestra fe como cristianos. Ser cristiano no es estar fuera de este “mundo”, pensar en términos del otro y hablar con una especie de jerga incomprensible. Por el contrario, es ser plenamente humanos y estar comprometidos con el prójimo en sus ilusiones y fracasos.




[4] Tengo la impresión de que vivimos un tiempo de crisis de la religión institucional y jerárquica, lo que sin embargo es compatible con el crecimiento de una espiritualidad difusa y anárquica, muy abierta a los estilos de espiritualidad meditativa de tipo oriental. ¿Es una impresión acertada a su juicio? ¿Qué estilo espiritual y eclesiástico tiene la tradición anglicana que se ve a sí misma como una vía media entre el protestantismo y el catolicismo-romano?


Sí, creo que es una impresión acertada.

Para mí este es el gran acierto de la tradición anglicana, ser una vía media en la que muchos tienen cabida. Posiblemente si en el catolicismo-romano se hubiera dado la reforma por la que clamaba Lutero y otros habría resultado en un tipo de cristianismo muy parecido al anglicanismo. Tristemente esta reforma no se produjo y se dio la ruptura.

Dicho lo cual también en esta vía media existen peligros cuando algunos se van a un extremo o al otro. Como consecuencia se produce el choque ya que están a una distancia insalvable. Cuando uno respeta la diferencia hay mucho en lo que concordar y enriquecerse.


[5] Decía la reina Isabel I de la casa Tudor, quien consolidó la implantación del protestantismo en el siglo XVI en la Gran Bretaña —y de ahí́ en todo el mundo anglosajón—, que en materia de cristianismo lo esencial era Cristo, y que lo demás no es sino detalle. ¿Qué es al día de hoy ese contenido esencial del mensaje cristiano y cuáles serían los detalles?


Sin duda es una frase muy acertada. Jesús debe ser el centro de todo nuestro quehacer teológico que no se entiende sin su componente práctico. Es el Galileo la clave de toda interpretación escritural, el corazón mismo del cristianismo, el filtro por el cual debe pasar todo entendimiento bíblico. Dios se reveló en una persona no es una serie de dogmas o creencias propias de tal o cual confesión eclesial.


A menudo el cristianismo ha traicionado a su maestro. Como un nuevo Judas lo ha traicionado y como un nuevo Herodes se ha lavado las manos. La fuerza de la fe cristiana tanto en esta época como en cualquier otra está en poner el acento en aquellos temas y acciones en las que Jesús lo puso, todo lo demás es discutible, secundario.


[6] Dice el filósofo Fernando Savater que en nuestro tiempo “tener fe no es tanto creer sin haber visto, sino creer después de todo lo que hemos visto”, es decir que han pasado muchas cosas y hemos visto muchas contradicciones morales e intelectuales en la Cristiandad, que han oscurecido el mensaje cristiano y no hacen el acto de fe fácil. ¿Qué significa creer —hoy —en el Evangelio y ser miembro de la Iglesia de Cristo?


Esta cuestión se relaciona directamente con mi respuesta a la anterior. La historia de la cristiandad tiene sombras muy densas en algunos momentos de su devenir, pero también tiene grandes luminosidades, enormes aciertos. ¿Cuándo se ha producido lo primero en claro contraste con lo segundo? Sencillamente cuando la Iglesia olvidó el sencillo mensaje que debía vivir y dar a conocer. De todas formas me gustaría diferenciar entre lo que ha sido la cúpula dirigente y el pueblo llano, entre los “jefes” y muchos religiosos sencillos. Lo que suele llegarnos y quedar plasmado en los libros es sobre todo las páginas vergonzosas de esos dirigentes olvidando al resto. Por ejemplo, cuando se producía una epidemia de peste en la Edad Media no pocos cristianos morían por servir y acompañar a los enfermos, independientemente de lo que en las altas esferas se estuviera haciendo.

Es este servicio desinteresado motivado por el seguimiento a Jesús lo que significa hoy en día (y siempre ha sido) creer. No se trata de dar grandes discursos o predicaciones llenas de anatemas y amenazas con ir al infierno, es lo primero lo que a uno le permite ser miembro de la Iglesia de Cristo.