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La Meditación Cristiana: traspasando las barreras del dogma y de la confesión

 

Os digo que debéis meditar uno de estos versos en vuestro corazón sin cesar. Repetidlo mientras hacéis vuestro trabajo o viajáis. Meditad mientras dormís, coméis o atendéis las necesidades de la naturaleza" 

 

Juan Casiano Conferencias X.14

 

Pido perdón de antemano por lo que a continuación pueda parecer una exhibición narcisista y egocéntrica pero quiero constar que mi objetivo es hablar de mi camino espiritual solo porque creo- y espero- que tenga resonancia con las experiencias de algunos lectores.

 

Criado en España y educado en un colegio Católico Romano tolerante e ilustrado del que solo guardo buen recuerdo, volví a mi Inglaterra natal a finales de los años 90 donde me apunté a la universidad y estudié Letras. El titulo de mi carrera era bastante genérico, English Studies, pero debiera haberse llamado ‘French Studies’ porque el énfasis del currículo educativo consistía en estudiar la llamada teoría crítica utilizando como referentes constantes a Focault, Derrida, Lacan, Baudrillard, Althusser y Lyotard entre muchos otros.

 

Al principio me fascinó este acercamiento al estudio de las Letras y Humanidades porque yo ya venía de leer a Nietzsche, a Freud, a Emil Cioran, a los Existencialistas Franceses y a los Beats Americanos y estos eruditos filósofos marxistas, estructuralistas y post-estructuralistas homologaban de manera académica mi ateísmo. Pero quizás por una rebeldía innata o porque me gusta ir a contracorriente fue durante este periodo que leí las Confesiones de San Agustín y otras lecturas espirituales como un libro sobre los Padres y Madres del Desierto. Poco a poco y tras experimentar una crisis personal en varios frentes de mi vida me di cuenta de que ‘no solo de pan vive el hombre’ y así comenzó mi exploración espiritual.

El budismo Zen con su énfasis en la meditación y sus dogmas relativamente fáciles de digerir para un occidental secularizado fue la primera parada en mi camino. La práctica del Zazen o meditación Zen me impactó mucho y durante una temporada bastante larga fui miembro de la Sociedad Budista de Pimlico donde practicaba Zazen con asiduidad. Leí vorazmente sobre el Budismo y esto combinado con mi práctica meditativa me ayudo a centrarme y a tener un foco espiritual por primera vez en mi vida. Mis problemas personales y mi manera de ver el mundo hasta ese momento me habían traído estrés, ansiedad y quizás lo que Churchill llamaba sus ‘perros negros’. Era consciente de que era necesario encontrar una nueva verdad que la  mera intelección no me había dado aun, por lo menos no plenamente. Vivir sin Dios  se convirtió para mí en sinónimo de vivir sin esperanza y cuando me casé y  tuve el enorme privilegio de ser padre me di cuenta de que no podía vivir sin esperanza.   

Descubrí en mi ateísmo "estético y posturista" uno de mis mayores errores: era un ateísmo heredado de mi generación que yo defendía a capa y espada sin saber realmente porque, un ateísmo a la moda que era cómodo pero que yo no había sometido a un escrutinio racional. Por supuesto que existe  una escuela de ateísmo que es inteligente, académica y que encuentra en el positivismo y en la filosofía del siglo XX justificación científica para su ateísmo pero esa no había sido mi experiencia personal.

 

Si las ideas de Freud, Nietzsche y Marx no tienen hoy la relevancia que tuvieron un día, las ideas de Jung aún perduran y siguen suscitando mucho interés popular. Yo opino que esto se debe al hecho de que Jung no ignora el misticismo ni la espiritualidad y acepta que son parte integral de lo que significa  ser humano. Uno de los grandes problemas del siglo XX es que la espiritualidad se confundió con iglesia y la iglesia con religión. En un mundo ideal deberían ser la misma cosa pero sabemos que este no es el caso. La vida, la condición humana es un misterio y hay preguntas que no tienen respuesta: ¿Puede algo venir de la nada? ¿Que convierte a la sangre en leche materna? ¿De dónde venimos, quienes somos, a donde vamos, por que estamos aquí? La filosofía y la ciencia no nos dan respuestas satisfactorias. El misterio que es Dios necesita de otro lenguaje, de otras facultades cognitivas. La razón sola no funciona aquí. Necesitamos utilizar lo que los Clásicos llamaban Nous, término empleado en la actualidad en la Teología Cristiana Ortodoxa: el ‘ojo del corazón’ o la ‘mente del alma’ es decir, esa facultad que se encuentra mas allá del lenguaje discursivo y que puede ser despertada a través de la llamada oración nóetica en la tradición Ortodoxa y que nosotros podemos llamar simplemente meditación o contemplación.  
 

En el 2009 me interese por la rama Amidista del Budismo (Jodo Shinsu) que es un Budismo de devoción y después me interese por la rama Soto del Budismo Zen y tuve el enorme privilegio de hacer un retiro espiritual en Eihei-ji en la provincia Japonesa de Fukui. Eihei-ji  es el monasterio más importante de esta tradición, fundado por Dogen quien a su vez desarrolló el Budismo Zen en Japón tras estudiar en China en el siglo XIII.

 

Me hice miembro de la Sociedad Budista en el 2010 y practique zazen a diario. Mi ennui, herencia de tanta lectura existencialista, comenzó a menguar y me sentía menos ansioso. Los ‘perros negros’ desaparecieron. Aprendí a vivir en el momento o, como poco, aprendí lo importante y fundamental que es vivir en el momento. Descubrí que el aquí y el ahora son fundamentales pero me era imposible comprometerme mas allá de mi meditación diaria  y a pesar de que el Budismo Zen (y el Budismo en general) nos proveen de una guía moral y ética soberbia me costaba dar ese salto de fe y estudiar el Dhampada o el Shobohgenzo con nada que no fuera un interés académico.

 

El zazen me ayudó a disfrutar de una higiene psicológica pero me costaba llevar mi exploración más allá y esto se debía a que desde niño la figura de Jesús me había marcado mucho y parecía estar llamándome desde lejos. El problema era el bagaje cultural que acompaña al Cristianismo y que en muchas ocasiones es un detrimento y una barrera, especialmente para una persona educada en las sensibilidades culturales del siglo XX. Encontré en el cristianismo exotérico muchos dogmas e imposiciones que atentaban contra la lógica y la razón y que además me parecían estar completamente fuera de lugar en el siglo XXI.  

 

No me signifiqué con el Budismo pero casi de manera fortuita descubrí la existencia de la Comunidad mundial para la Meditación Cristiana y el trabajo del monje Benedictino Laurence Freeman.  Aquí encontré un Cristianismo flexible, amable y ecuménico que no buscaba imponer sus dogmas a la fuerza.  El énfasis esta en el trabajo interior; en orar en nuestros aposentos.   

 

Esta organización internacional fue  creada por el Monje Benedictino Británico John Main que fue destinado a la India como misionero a mediados del siglo XX. En la India entró  en contacto con el Hinduismo y el Budismo y con las prácticas meditativas de los monjes Hindus locales. Fue ahí donde desarrolló su concepto de la  meditación Cristiana inspirado por el modelo Oriental y en la tradición contemplativa del Cristianismo, usando el mantra Maranatha (en Arameo, 'ven Dios') que sigue siendo empleado a día de hoy. Las autoridades eclesiásticas de John Main no querían ni oír hablar de estas cosas, claro. Pero John Main perseveró en su proyecto de reinstaurar este componente fundamental del Cristianismo que es la meditación. Y aunque decir que la meditación es un componente esencial del cristianismo suene a falsedad histórica no es así. La contemplación y la meditación han sido parte fundamental del Cristianismo desde los albores de la Cristiandad tal y como testimonian las obras de los Padres y Madres del Desierto, la Regla de Benedicto y la tradición contemplativa de los Cristianos Ortodoxos así como la vida misma de Jesús y su retiro de 40 días en el desierto.

 

 

 

Inspirado por John Main empecé a meditar en la capilla de la librería de San Pablo, sita a mano derecha de la Catedral de Westminster. Las sesiones de meditación suelen comenzar con una breve lectura y concluyen tras una sesión de veinte minutos de meditación. Todo el mundo es bienvenido independientemente de sus ideas y creencias personales. El World Community for Christian Meditation o Comunidad mundial para la Meditación Cristiana tiene presencia en más de 120 países y además de la meditación organiza varios seminarios internacionales y retiros espirituales.

 

Muchos meditadores que atienden estas sesiones pertenecen a otras denominaciones, notablemente la escritora Anglicana Kim Nataraja quien escribiera el formidable libro Viaje al Corazón: la Contemplación Cristiana a través de los siglos.

Esta es una organización Ecuménica e inter-confesional…más aun: es una organización interreligiosa a pesar de que está centrada en Cristo y no todos los meditadores que atienden estas sesiones son cristianos.

La meditación- el énfasis en la meditación- es un proceso evolutivo donde la práctica deja atrás al dogma y a la política. Es un retorno a la espiritualidad de los Padres y Madres del desierto: San Antonio de Egipto, Simón el Estilita, Juan Casiano, Maria de Egipto, Evagrio, Pacomio y Moisés el Negro entre otros que practicaban este tipo de meditación en silencio. 
 

Estad quietos, y conoced que yo soy Dios: Ensalzado he de ser entre las gentes, ensalzado seré en la tierra.

Salmo 46:10
 

De Nietzsche y de la filosofía pos modernista a Jesucristo hay un trecho. Primero hay que entender que Jesús paso más tiempo meditando -40 días en el desierto- que haciendo cualquier otra cosa en el Nuevo Testamento. Jesucristo nos dice que el Reino de los Cielos, el Reino de Dios es ‘aquí y ahora’ y que esta ‘dentro de ti y fuera de ti’. En los evangelios de Lucas y Mateo, Jesús nos dice que recemos en ‘privado’ y que no usemos palabras. 

 

La Biblia está abierta a la interpretación y es precisamente ahí donde reside su fuerza como Libro Sagrado. El único problema de toda religión es el integrismo y lo que el escritor Bilbaíno Javier Otaola llama tan acertadamente ‘hipotecas confesionales’ que aplican una versión  literal a su lectura del libro sagrado. Uno puede pensar que la interpretación de este movimiento mundial de la meditación Cristiana es radical y que ha leído lo que ha querido leer en la biblia para justificarse. Pero Jesús mismo habla en parábolas y no usa un lenguaje literal y con  ello nos deja un precedente importante. Las parábolas se adaptan a nuevas necesidades e interpretaciones. Uno de los ejemplos del Evangelio donde Jesús nos exhorta a la vía contemplativa y a comprender que ser es más importante que hacer se encuentra Lucas 10:38:

En casa de Marta y María 
 

38 -Mientras iba de camino con sus discípulos, Jesús entró en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.

39 Tenía ella una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba lo que él decía. 40 Marta, por su parte, se sentía abrumada porque tenía mucho que hacer. Así que se acercó a él y le dijo:
-Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola? ¡Dile que me ayude!
41 -Marta, Marta -le contestó Jesús-, estás inquieta y preocupada por muchas cosas, 42 pero sólo una es necesaria María ha escogido la mejor, y nadie se la quitará.
 

Esto es casi un mini-ejemplo de psicología que nos invita a seguir el ejemplo de María y a centrarnos en lo que es realmente importante, un consejo que es quizás mas importante hoy que nunca, en una época en la que somos incapaces de 'ser' y donde 'hacer' indiscriminadamente parece ser la única manera de existir y obtener validez ontológica. 

 

En la historia del Cristianismo hay varios autores que tocan este tema como Origen (186-251) natural de Alejandría estudio filosofía con Ammonio Sacca quien fuera tutor de Plotino. Origen nos habla de las tres vías de la vida cristiana: la ética (donde nos purgamos de vicios y adquirimos virtud correspondiente a el libro de Proverbios en la Biblia) la física (correspondiente al libro del Eclesiastés donde la necesidad de la metafísica es expresada por su autor) y la enoptica o contemplación divina (corresponde al Cantar de los Cantares o canción de Salomón).
 

El primer paso es la metanoia o cambio de actitud o posicionamiento, el segundo paso es la contemplación "ver a Dios en todas las cosas" y el tercer paso es conocer a Cristo. Estas tres vías me parecen muy relevantes hoy: no podemos esperar que una persona criada en el secularismo Occidental del siglo XX acepte de entrada y sin más toda una serie de dogmas e imposiciones que en muchos casos chocan con la razón y los derechos humanos. Es necesario siempre que exista un compromiso entre la fe y la razón y para conocer a Dios debemos conocernos primero a nosotros mismos. La meditación es el método que nos ayuda a observar nuestros pensamientos y a someter a estos al escrutinio. Origen llama a rezar "prosoche" que quiere decir prestar atención en griego clásico. Otro paralelismo con el Budismo donde la meditación consiste en aprender a prestar atención al aquí y al ahora, a no "vivir" en el pasado o en el futuro.

 

A lo largo de la historia este aspecto contemplativo y esencialmente espiritual del cristianismo desligado de la política y del dogma se ha mantenido hasta nuestros días: Hildegard Von Bingen; Meister Eckhart, Santa Teresa de Ávila, San Juan de la Cruz, San Ignacio de Loyola....el autor anónimo del manuscrito del siglo XIV " La Nube del No saber";  Thomas Merton, Bede Griffiths, John Main, Roger Schütz, Laurence Freeman, Pablo D’Ors y un largo etc.

 

Este enfoque va necesariamente ligado a una concepción liberal y flexible de la teología. Este movimiento está devolviendo al cristianismo una función práctica donde rezar es meditar, donde buscamos a Dios dentro de nosotros. Por supuesto que la meditación no exige el abandono de la oración, que es la practica  espiritual por excelencia del Cristianismo- Lex Orandi, Lex Credendi- pero la meditación es una manera complementaria de orar y de hallar el silencio desde donde Dios puede hablarnos.  

 

La meditación y la oración nos ayudan a traspasar las barreras confesionales y también las interreligiosas y por ello nos ofrece un camino de entrada a la fe pero a una fe nueva, espiritual, inclusiva y adaptada a la época en la que vivimos y a las necesidades de la humanidad en el siglo XXI.

 

Para aquellas personas interesadas en la meditación Cristiana encontraran una fuente invaluable de información al respecto en estos dos enlaces:

 

http://www.meditacioncristiana.net/

http://www.amigosdeldesierto.org/contenido/

 

Darren Lorente-Bull

 

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