De Padrenuestros, blasfemias y demás lindezas


Padrenuestro, ni más ni menos, la llamada oración modelo, o también Oración dominical, en medios cristianos, solo que en una peculiar versión de la poetisa catalana Dolors Miquel…

Juan María Tellería Larrañaga - Pensábamos que ya las habíamos visto de todos los colores y tamaños, desde procesiones burdas con motivos obscenos bien patentes y remedo de cánticos religiosos, hasta interrupciones de misas por parte de militantes proabortistas. Pues parece ser que aún nos faltaba la guinda del pastel: el Padrenuestro, ni más ni menos, la llamada oración modelo, o también Oración dominical, en medios cristianos, solo que en una peculiar versión de la poetisa catalana Dolors Miquel, galardonada con el premio literario Ciutat de Barcelona. No es que sea realmente un Padrenuestro, ni siquiera un Parenostre, como se diría en la lengua del Principado, sino un Marenostra (“Madrenuestra”, en catalán), un supuesto “canto a la vida y a la libertad”, en palabras de la sra. alcaldesa de la Ciudad Condal, doña Ada Colau, que se ha erigido en defensora a ultranza de la quizás inspirada, pero poco inspiradora composición. Lo que ocurre es que ese “canto a la vida” y a todo lo demás, tiene unos clarísimos resabios blasfemos, así de simple, y evidencia una clara pésima intención de ofender la sensibilidad de los creyentes cristianos. Aunque una cierta prensa nacional, muy marcada políticamente, ha puesto el grito en el cielo acusando a Dolors Miquel y a la propia Ada Colau de ofender a los católicos romanos, la realidad es que “poemas” de este calibre ofenden al conjunto del mundo cristiano, e incluso a muchos que, sin definirse como discípulos o seguidores de Jesús, son, sin embargo, en tanto que ciudadanos responsables, plenamente conscientes de la clara agresión que suponen a los derechos de los fieles cristianos, sea cual fuere su denominación, odas como la que nos ocupa.

Que no hay remedio, se ha oído y se ha leído en ciertos medios; que este país es como es, y que a la izquierda española más radical (aunque se disfrace de catalanismo o de lo que quiera) se le ve el plumero irreligioso de épocas atávicas, pero al parecer no superadas emocionalmente, y que tanto daño le hace, pues le supone una merma notable de personas que podrían ofrecerle su apoyo. Daría la impresión de que algunos militantes de estas formaciones aún caminasen por las calles de una España dividida en dos bandos enfrentados, cantando aquello de “Si supieran los curas y frailes” con la música del himno de Riego. Deprimente.

Para cantar a la vida ya contábamos con las interpretaciones de un Pere Pubill Calaf, alias Peret, e incluso con la ya clásica de Julio Iglesias, que nos recuerda aquello de que “La vida sigue igual”. Y, puestos a ir de nostálgicos, para cantar a la libertad, los que tenemos más de cincuenta años aún recordamos la voz del malogrado Nino Bravo. Por no mencionar el vitalismo libertario de un José de Espronceda, cuyos rimbombantes versos habíamos de aprender de memoria en la escuela primaria. En una palabra, que no precisamos de vates de musa torcida y escasa enthéosis[1]. Que más les valdría dedicarse a otros menesteres.

No hay verdadera vida ni auténtica libertad cuando se denigra públicamente, y con el respaldo de una institución cívica, lo que en ciertos sectores de la población se considera sagrado. No se dignifica una ideología determinada agrediendo a otra que, dígase lo que se quiera, tiene un notorio arraigo en la cultura de un país y ha marcado con una impronta indeleble su historia nacional; al contrario, se envilece y atrae, además de las iras de ciertos sectores, el desprecio de otros. Es muy de lamentar que la izquierda radical española siga siendo eso, tan irracionalmente radical, y que se desgaste en provocaciones y pugnas que hoy carecen de sentido. Hay quienes han tachado ya de cobardes a Dolors Miquel y a la propia Ada Colau y su entorno por no componer y dar pábulo a un tipo de poesía blasfema contra otras religiones, notoriamente el islam. Personalmente, no creemos que eso deba hacerse. Si la sra. Miquel hubiera elaborado cantos a la vida y a la libertad atacando y ofendiendo a fieles musulmanes, hinduistas o taoístas, pongamos por caso, hubiéramos pensado también que tales engendros estarían fuera de lugar.

Finalmente, el Padrenuestro, tal como lo recoge el Evangelio según San Mateo de labios del propio Jesús, lejos de representar machismos ni patriarcalismos trasnochados (¡la pesadilla permanente de ciertos sectores de la izquierda radical hodierna!), es un auténtico canto a la dignidad de las personas en tanto que hijos e hijas de Dios.

Quien pretenda enmendarlo u ofrecer nuevas versiones, premiadas o no, allá se las componga.

[1] Éntheos es, en griego, aquel que está inspirado por un dios (lit. “que tiene un dios dentro”), y a partir de ahí puede emitir oráculos proféticos o componer poemas. Cf. Platón, El banquete, 479a. El término enthéosis, como tal, no existe en griego, pero lo hemos forjado para la ocasión.

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